Me acabo de enterar de su partida y me ha causado una profunda tristeza, ya que el Padre Clifford es muy carismático y tiene ese "toque mágico" que Dios le brindó para acercarse y dirigir a las personas. Ojala y se le pu...
debe haber sido una ceremonia muy bonita, lastima que este sr no se lo merecia. el padre manito conoce parte de su historia y lo suspendio de la escuela de diaconos, cuando era director. como es que lo aceptaron de nuevo y lo orde...
Este profundo deseo de todo creyente, sabemos que se da, porque muchas veces somos ciegos para buscar a Dios o para encontrarlo, porque nuestra fe se debilita, cuando deberíamos siempre poder encontrar a Dios en el rostro de su Hijo Jesucristo. Que es el verdadero don del Señor: La fe.
La vida es el bien más precioso que tenemos; y estamos dispuestos a renunciar a muchas cosas con tal de vivir. El mensaje centralde éste domingo es muy exigente: Jesús vino a darnos la vida, y la vida en plenitud, pero en la medida que estemos disponibles a renunciar a ella.
Gen 2, 18-24; Sal 127; Heb 2, 9-11; Sn Mc 10, 2-16
“Seguir a Jesús en el matrimonio”
En el corazón de la liturgia del día de hoy encontramos la belleza real del amor conyugal y su exigencia de fidelidad.
Este tema es de especial interés para la Iglesia y para todos sus miembros, porque del amor de los esposos y de la acción de la gracia de Dios en sus vidas por el sacramento del matrimonio nace la familia, célula básica de la Iglesia y de la sociedad.
Además, es un hecho que la mayor parte de los hijos de Dios adoptan el matrimonio como estilo de vida y, por lo tanto, este debe ser el camino por el cual buscan la santidad.
I.- Camino de Santidad querido por Dios desde el origen.
En la primera lectura vemos el plan de Dios en la creación. Página maravillosa del Génesis para comprender la obra del Señor y la posición de la persona humana de todos los tiempos con respecto a una triple relación fundamental: con Dios, con la creación y con su semejante.
En el capítulo II, se nos muestra ese maravilloso plan de Dios que está tejido de armonía y de luz; y en cambio el capítulo III narra el proyecto alternativo que la persona quiere realizar prescindiendo del proyecto original de Dios y cuyos trágicos resultados experimentamos en nuestra historia.
Num 11, 25-29; Sal 18; Sant 5, 1-6; Mc 9, 38-43, 47-48
“Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor”
I.- Señor dilata nuestro corazón
En su camino hacia Jerusalén, además de las revelaciones sobre el destino final de su vida, Jesús les da una catequesis a sus apóstoles, que son creyentes que van descubriendo el sentido de su fe aún imperfecta.
La pregunta central del discípulo en este día refleja una inmadurez en la fe, y como el deseo de un “monopolio” de la verdad de los elegidos o especialistas.
Sab 2, 12. 17-20; Sal 53; Sant 3, 16-4, 3; S. Mc 9, 30-37
“Cristo precede y preside,
desde el centro de nuestro corazón y comunidad”
Durante el camino Jesús daba instrucciones a los suyos con respecto a su pasión y a su cruz. Sin embargo algunos de entre los apóstoles discutían sobre quién sería el más grande e importante entre ellos.
Podemos aprovechar la oportunidad de este domingo para conocer mejor la mente de Cristo con respecto a los primeros y últimos lugares, respecto a la libertad de pretender o dejar los cargos de responsabilidad.
También la pregunta de Jesús suscitaría diversidad de reacciones en el mundo contemporáneo: ¿”Quién dice la gente que soy yo?”.
Así se ha interpretado a lo largo de los siglos, un hombre que tiene una palabra para todos, un luchador a favor de la justicia, un portador de la paz, uno que promueve la solidaridad y fraternidad; fundador de una nueva religión.
La realidad es que la característica de Jesús es la Cruz. Aún para Pedro que quiere tanto a Jesús, que recibe el don del Espíritu de identificarlo, le cuesta trabajo comprender que para realizar la misión de redención encomendada, pase a través de la cruz.
“Señor, abre mi corazón a Tu Palabra, y mi vida a tu testimonio”
“Si no ven signos y milagros no creen”(Jn 4, 48). La queja de Jesús, a sus contemporáneos, parece tener validez plena respecto a nosotros, que sólo creemos cuando tenemos pruebas concretas.
Dt 4, 1-2. 6-8; Salmo 14, Sant 1, 17-27. S Mc 7, 1-8.14-15, 21-23
“Invitados por Cristo, a la libertad en el amor”
El pueblo judío nació del regalo de la Ley que le fue otorgado por Dios a través de Moisés.
Como sabemos, el grupo de personas que salió de Egipto y fue llevado por Dios hacia la libertad, se constituye realmente en Pueblo cuando recibe los Diez Mandamientos, que expresan el modo en el que el hombre se debe relacionar con Dios y con los demás miembros de la comunidad.
Sin la Ley de Dios era un conjunto de gente que huía de Egipto. Habiendo recibido la Ley, eran un pueblo lleno de esperanza peregrinando hacia la salvación prometida.
La Ley ha sido para ellos una seguridad, una certeza, una protección y un orgullo, muy legitimo.
“Elegir a Cristo, para vivir la libertad en el amor”
I.-Introducción
Si todo el misterio de Jesucristo, que es el Emmanuel (Dios con nosotros) está verificado como un dramático signo de contradicción (Lc 2,34) tampoco se puede dejar de lado este reto cuando nos aproximamos a la Eucaristía; sacramento de la presencia personal de Cristo entre las personas, “fuente y culmen” de su perennidad salvífica en el tiempo y el espacio a lo largo de los siglos a través de su Iglesia. (SC. 10; LG. 11; P.O.6).
Comprendemos que San Juan cuando elabora el discurso eucarísticocristológico de la Sinagoga de Cafarnaum, usó también temas que provenían de la literatura Sapiencial del Antiguo Testamento. Así vemos como la primera lectura de hoy es una invitación que la Sabiduría hace a todos los hombres de buena voluntad, para que vengan al banquete pensando que siempre el compartir la mesa es un signo de afecto y comunión.