hola buen dia.. deberian regresar al padre armin a tizimin el que esta la verdad que .. sincomentarios solo preguntenle a la gente y en paticular a los que cada año venden velas y trabajan para la iglesia saludos
CIRCULAR No. 05/09 ASUNTO: Exhortación con motivo de la Fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.
A todos los presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas y fieles laicos de la Iglesia católica que camina en Yucatán
Queridos hermanos:
El próximo jueves cuatro de junio celebraremos la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Esta celebración hunde sus raíces en el Nuevo Testamento, a partir de la Carta a los Hebreos, y extiende sus ramas hasta nuestra realidad actual, porque Nuestro Señor Jesucristo se ofrece por todos y para siempre. Cristo es el pontífice perfecto y definitivo de la Nueva Alianza, que ejerce su sacerdocio a través de toda su vida, pero sobre todo mediante su pasión, muerte y resurrección. Es el mediador perfecto entre el Dios Padre y la humanidad (Hb 8-9). A diferencia de los sacerdotes de la Antigua Alianza, que ofrecían sacrificios en el templo de Jerusalén una vez al año para implorar las bendiciones de Dios sobre el pueblo, Jesucristo ha ofrecido en la Cruz el único sacrificio perfecto y, una vez resucitado, está sentado a la derecha del Padre intercediendo eternamente por nosotros. Con el sacrificio de la Cruz, el Señor Jesús comunica a todos sus discípulos la dignidad y la misión de sacerdotes de la nueva y eterna alianza, cumpliendo la promesa de un pueblo de reyes y sacerdotes (Ex 19,6), que San Pedro identifica con todos los cristianos: “Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación santa… (1Pe 2, 9). Dentro de este pueblo sacerdotal y para su servicio existe el sacerdocio ministerial, que tiene su origen en la elección de los Doce. Cristo eligió a algunos discípulos, a los que llamó Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar, con autoridad de expulsar demonios (Mc 3, 14-15). Así, el Señor establece un paralelismo entre su misión y la de sus Apóstoles, cuando les dice: “Como el padre me envió, a sí les envío yo” (Jn 20, 21)”. Los Apóstoles, instruidos por el Señor, llamaron a otros colaboradores a quienes confiaron la misión. El Nuevo Testamento señala que es el mismo Espíritu de Cristo el que introduce en el ministerio a estos hombres escogidos, mediante la imposición de las manos, que transmite el don del Espíritu Santo (Hch 6,6; 1Tim 4, 14; 5,22; 2Tim 1,6) y son capacitados para continuar el ministerio apostólico de reconciliar, apacentar el rebaño y enseñar (Hch 20, 28; 1Pe 5,2). Estos ministros, que los apóstoles asociaron como colaboradores suyos, son llamados a prolongar la presencia de Cristo, único Sacerdote y Pastor. Así pues, lo específico del sacerdocio ministerial deriva de la misión de los Doce y de la unción del Espíritu Santo, que los hace participar de modo propio del único sacerdocio de Cristo y los configura como signos de Cristo Cabeza y Pastor de la Iglesia. Se trata de un don que acogemos con gratitud y estamos llamados ha hacer fructificar. Invitamos a todos los fieles a celebrar la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote elevando una oración de gratitud por el don de su sacerdocio a la Iglesia y una súplica por todos los que hemos sido configurados con él para el ministerio sacerdotal, de tal modo que nunca perdamos la conciencia de la llamada a ser signos suyos en la comunidad. Este jueves cuatro de junio, con un retiro espiritual en el Seminario Menor, los obispos y presbíteros de nuestra Arquidiócesis iniciaremos un camino de renovación interior que nos debe disponer para celebrar el año sacerdotal al que nos ha convocado Su Santidad, el papa Benedicto XVI, a partir del diecinueve de junio, en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Que Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, les bendiga y acompañe siempre.
Mérida, Yucatán, a 2 de junio de 2009.
+Emilio Carlos Berlie Belaunzarán Arzobispo de Yucatán + José Rafael Palma Capetillo Obispo Auxiliar