Benedicto
XVI concederá a los sacerdotes y fieles la indulgencia plenaria con motivo del
Año Sacerdotal (19 de junio 2009-19 junio 2010) convocado en honor de San Juan
María Vianney, según informa el decreto firmado por el cardenal James Francis
Stafford y el obispo Gianfranco Girotti, O.F.M. Conv., Penitenciario Mayor y
Regente de la Penitenciaría Apostólica.
El período comenzará con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, “jornada
de santificación sacerdotal”, cuando el Pontífice celebrará las Vísperas ante
las reliquias del santo traídas a Roma por el obispo de Belley-Ars y concluirá
en la Plaza de San Pedro en presencia de sacerdotes de todo el mundo, que
“renovarán la fidelidad a Cristo y el vínculo de fraternidad”.
Las modalidades para la obtención de las indulgencias son: A.
A los
sacerdotes, arrepentidos de corazón, que recen cualquier día las laúdes o
vísperas ante el Santísimo Sacramento expuesto a la adoración pública o en el
sagrario y se ofrezcan a la celebración de los sacramentos, sobre todo de la
Confesión, se concederá indulgencia plenaria aplicable a los hermanos en el
sacerdocio difuntos como sufragio, si en conformidad con las disposiciones
vigentes se confesarán sacramentalmente, comulgarán y rezarán por las intenciones
del pontífice. También se concede indulgencia parcial, siempre aplicable a los
hermanos en el sacerdocio difuntos, cada vez que recen oraciones debidamente
aprobadas para llevar una vida santa y cumplir los oficios que se les han
confiado.
B.
A los fieles cristianos, arrepentidos de corazón que, en la iglesia o
en el oratorio, asistan a la Santa Misa y ofrezcan por los sacerdotes de la
Iglesia oraciones a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote y cualquier obra buena
cumplida se les concede indulgencia plenaria, siempre que se hayan confesado y
recen por las intenciones del Papa los días en que se abre y se clausura el Año
sacerdotal, en el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, los
primeros jueves del mes o cualquier otro día establecido.
Se concede la indulgencia parcial a los fieles que recen cinco padrenuestros,
avemarías y glorias, y otra oración debidamente aprobada al Sagrado Corazón
para que los sacerdotes se conserven en pureza y santidad de vida
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