MONS. EMILIO CARLOS BERLIE BELAUZARAN, IV ARZOBISPO METROPOLITANO DE YUCATAN.
Por: Yolanda Uicab Garrido de Piña y Abog. Herminio José Piña Valladares (*) En el mes de Julio la Iglesia de la Arquidiócesis de Yucatán, vive dos acontecimientos significativos, el primero el 3 de julio, el ILIII aniversario sacerdotal de Monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, Arzobispo de Yucatán y el segundo el día 25 de julio el XXVI aniversario de haber sido consagrado Obispo el día 25 de julio del año de 1983.
Mons. Emilio Carlos, nació en Aguascalientes el 4 de Noviembre de 1939, sus padres fueron Emilio Berlie Audiffred y María Luisa Belaunzarán Aizpurú. Realizó sus estudios filosóficos en el Seminario Nacional de Moctezuma, Nuevo México, en los Estados Unidos de Norteamérica. Posteriormente cursó Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana, en la ciudad de Roma, estudiando también la Licenciatura en Teología moral. El Doctorado en Ciencias Sociales lo realizó en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino. Recibió la ordenación sacerdotal de manos del Papa Pablo VI, en Roma el 3 de Julio de 1966. El 8 de junio de 1983, Su Santidad el Papa Juan Pablo II, lo preconizó III Obispo de Tijuana, recibiendo la consagración episcopal el 25 de julio del mismo año. El 15 de Marzo de 1995, Su Santidad Juan Pablo II lo designó XL Obispo y IV Arzobispo de la Arquidiócesis de Yucatán, tomando posesión el 29 de Abril del mismo año. Entre las múltiples actividades pastorales que ha realizado, sobresale que coordinó la Comisión Episcopal para el XLVIII° Congreso Eucarístico Nacional, realizado en octubre de 2004, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.
En los once años de ministerio episcopal entre nosotros, ha logrado aumentar la presencia de Congregaciones de Religiosas y de Religiosos, que han venido a prestar sus servicios la Arquidiócesis de Yucatán, a través de sus distintos carismas y apostolados.
Mons. Berlie ha asumido, desde hace varios años, la responsabilidad personal de impartir pláticas cuaresmales en distintas parroquias, para recalcar que es un tiempo de conversión y de penitencia, para llegar mejor dispuestos a las celebraciones pascuales.
El Arzobispo Berlie Belaunzarán aprecia y reconoce la grandeza de la cultura maya, sobre todo la fe profunda de los yucatecos, que se manifiesta constantemente en buenas obras, en la caridad al prójimo, pero sobre todo en las manifestaciones de fe y de aprecio a la labor de los sacerdotes.
Mons. Emilio Carlos, acerca de un tema importante de ¿Cómo se puede alimentar la fe?, él menciona: “El hombre sostenido por la gracia divina, responde a la Revelación de Dios con la obediencia de la fe, que consiste en fiarse plenamente de Dios y acoger su Verdad en cuanto garantizada por El, que es la Verdad misma. La fe, don gratuito de Dios accesible a cuantos la piden humildemente, es la virtud sobrenatural necesaria para salvarse. El acto de fe, es un acto humano es decir un acto de la inteligencia del hombre, el cual bajo el impulso de la voluntad movida por Dios, asiente libremente a la verdad divina. Además la fe es cierta porque se fundamenta sobre la Palabra de Dios; ‘Actúa por medio de la caridad’ (Ga 5,6); y está en continuo crecimiento, gracias, particularmente, a la escucha de la Palabra de Dios y a la oración. La fe nos hace pregustar desde ahora el gozo del cielo.
Durante los catorce años de estar al frente de la Diócesis de Yucatán Mons. Emilio Carlos, se ha preocupado de que los sacerdotes y seminaristas se especialicen, es decir, estudien licenciaturas y postgrados en teología, sagradas escrituras, derecho canónigo etc. y otras especialidades, porque hoy día se necesitan mejores sacerdotes, con una fe más firme y profunda; en virtud de lo anterior en la actualidad se encuentran estudiando en Roma varios sacerdotes.
Desde hace varios años, inició en Yucatán, el plan diocesano de pastoral, que es muy importante para el desarrollo y crecimiento de las parroquias y decanatos, que redundará en beneficios de todos los feligreses.
Concluimos esta reseña histórica con la parábola del buen pastor del Evangelio de San Juan: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas, el asalariado que no es pastor ni dueño de las ovejas, huye ante el lobo, abandonándolas y el lobo las agarra y las dispersa, porque no es más que asalariado y no le importa las ovejas. Yo soy el buen pastor; conozco las mías y las mías me conocen a mí. Así como me conoce el padre y yo doy mi vida por mis ovejas”. * Presidente de la Asociación de Abogados Católicos.
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