Con
motivo de la irrupción de la fuerza pública, el día 1º de agosto
en el Templo del Perpetuo Socorro en Apatzingán mientras se oficiaba
la Santa Misa, buscando algunos presuntos delincuentes, el Episcopado
Mexicano alzó la voz ante este hecho, por considerarlo como falta de
respeto a la fe católica y sus sacramentos.
La
Iglesia y sus Obispos jamás contribuirán a la obstrucción de la
justicia, como lo han querido señalar algunas voces que por
desconocimiento o mala fe se han pronunciado al respecto, por el
contrario, su posición es la de colaborar con las autoridades para
que ellas restablezcan el orden y el Estado de Derecho, donde han
sido alterados por el crimen organizado y, en particular, por el
narcotráfico. Reiteramos que ningún templo católico es ni será,
lugar donde se pueda ocultar, bajo ningún pretexto, cualquier tipo
de delincuencia.
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