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Con
motivo de la irrupción de la fuerza pública, el día 1º de agosto
en el Templo del Perpetuo Socorro en Apatzingán mientras se oficiaba
la Santa Misa, buscando algunos presuntos delincuentes, el Episcopado
Mexicano alzó la voz ante este hecho, por considerarlo como falta de
respeto a la fe católica y sus sacramentos.
La
Iglesia y sus Obispos jamás contribuirán a la obstrucción de la
justicia, como lo han querido señalar algunas voces que por
desconocimiento o mala fe se han pronunciado al respecto, por el
contrario, su posición es la de colaborar con las autoridades para
que ellas restablezcan el orden y el Estado de Derecho, donde han
sido alterados por el crimen organizado y, en particular, por el
narcotráfico. Reiteramos que ningún templo católico es ni será,
lugar donde se pueda ocultar, bajo ningún pretexto, cualquier tipo
de delincuencia.
Hacemos
un reconocimiento a la Secretaría de Seguridad Pública por
ofrecer sus disculpas, refrendamos nuestro compromiso de colaborar
con los Poderes de la Unión y, en particular, con las fuerzas del
orden público en su lucha por erradicar la criminalidad. Reafirmamos
nuestro deber de participación en la tarea de construir una sociedad
comprometida con los valores fundamentales del ser humano que
posibiliten una sana convivencia con respeto a la vida y a los
Derechos Humanos.
Invocamos
al Espíritu Santo y a Santa María de Guadalupe para que nos guíen
y fortalezcan para construir el México de paz y armonía, que todos
anhelamos.
+
José Leopoldo González González
Obispo
Auxiliar de Guadalajara
Secretario
General de la CEM
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