| Queridos jóvenes de la Arquidiócesis de Yucatán: Celebrando juntos el día Internacional de la Juventud cuyo lema es “Desarrollo liderado por jóvenes”, quisiera resaltar el lugar importante que ocupan en nuestra Iglesia y la fuerza que tienen como promotores del desarrollo social y eclesial. Hoy más que nunca necesitamos jóvenes comprometidos y conscientes de su compromiso de ser líderes cristianos que impulsen un desarrollo integral en sus respectivas comunidades. Desde el Papa Juan Pablo II y ahora con el Papa Benedicto XVI la Iglesia ha tenido presente de un amanera muy especial a la juventud, haciendo visible este interés y cercanía en las diversas jornadas internacionales de la juventud que se han realizado, donde jóvenes de todas partes del mundo se congregan pare resaltar el rostro joven de la Iglesia. Ustedes jóvenes son la sal de la tierra y la luz del mundo (Cf. Mt 5,13-14) Estas dos imágenes que utiliza Jesús en el evangelio son ricas en contenido y sentido. En la antigüedad se consideraba a la sal y a la luz como elementos esenciales para la vida humana.”Ustedes son la sal de la tierra…” La sal da sabor y gusto; ustedes jóvenes son llamados a impregnar el sabor y el gusto de la fe cristiana incluso en esos ambientes secularizados donde priva la indiferencia religiosa; que su vida y testimonio den sazón y gusto cristiano a los ambientes donde se desenvuelven. “Ustedes son la luz del mundo…” El símbolo de la luz evoca el deseo de la verdad y la sed de llegar a la plenitud del conocimiento, cuando la luz va menguando o desaparece completamente, ya no se consigue distinguir la realidad que nos rodear, en medio de la oscuridad podemos sentir temor e inseguridad, la luz de la cual Jesús nos habla en el evangelio es el de la fe, don gratuito de Dios que viene a iluminar el corazón y dar claridad a la inteligencia. “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12). Queridos jóvenes sólo el encuentro personal con Cristo ilumina la vida con una nueva luz, y nos convierte en sus discípulos. En el contexto actual en el que muchos piensan y viven como si Dios no existiera, o son atraídos por diversas formas de pseudo religiosidad, sin Dios y sin compromisos con el prójimo hace falta la presencia de jóvenes comprometidos ¡Que el evangelio sea el gran Criterio que guíe las decisiones y el rumbo de sus vidas! Solamente así serán lideres que promuevan un autentico desarrollo integral, guiados por la Doctrina Social de la Iglesia. Que el Señor los bendiga y los haga crecer en el entusiasmo por ser mejores. Mérida, Yucatán. 11 de agosto de 2009. +Emilio Carlos Berlie Belauzarán Arzobispo de Yucatán
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