CIRCULAR 12/09 ASUNTO: Mensaje episcopal con motivo del "Día del Abuelo" “Ponte de pie ante las canas y honra el rostro del anciano” (Lv 19,31) Queridos hermanos en el Señor: Este viernes 28 de agosto celebramos a nivel nacional, con gran alegría y gratitud, el “Día del Abuelo”. La Iglesia se une a esta iniciativa de la sociedad civil porque siempre ha valorado la vejez como una etapa noble y respetable de la vida, y en distintas ocasiones se ha pronunciado a favor de la dignidad y cuidado de los adultos mayores. Su visión está enraizada en la enseñanza de la Biblia, que presenta la vejez como un “tiempo favorable” para la culminación de la existencia humana, permitiéndole de este modo comprender mejor el sentido de la vida y alcanzar la “sabiduría del corazón”. Por eso en el Antiguo Testamento leemos: “Ponte de pie ante las canas y honra el rostro del anciano” (Lev 19, 32). Celebrar a nuestros adultos mayores es reconocer que el presente de cualquier persona descansa en el ser y saber de otros que lo anteceden; es la oportunidad que tiene el ser humano para despegar a la experiencia de la vida y consolidar un futuro porque hay otros que lo aman y lo impulsan a crecer. Para los pueblos del ámbito influenciado por la Biblia, la referencia ha sido, a través de los siglos, el mandamiento del Decálogo, “Honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20, 12); un deber, por lo demás, reconocido universalmente. De su plena y coherente aplicación no ha surgido solamente el amor de los hijos a los padres, sino que también se ha puesto de manifiesto el fuerte vínculo que existe entre las generaciones. Donde el precepto es reconocido y cumplido fielmente, los ancianos saben que no corren peligro de ser considerados un peso inútil y embarazoso (Carta de S.S. Juan Pablo II a los Ancianos). Es importante considerar que el abuelo tiene un papel trascendente en la convivencia familiar. La actual situación socioeconómica ha propiciado en los matrimonios que tanto el hombre como la mujer se desempeñen laboralmente y en virtud de ello, requieren la ayuda de los abuelos para cuidar a sus hijos, contribuyendo así con su tiempo y dedicación a que los niños sigan sintiendo el calor de un hogar. La convivencia en familia es necesaria para no sentirnos aislados. El abuelo cuyo deseo es ser útil en la familia, necesita ser escuchado, aceptado, comprendido y valorado. En ocasiones existen barreras que nosotros mismos levantamos entre las personas, lo cual dificulta la convivencia en familia; pero en medio de esta situación están los abuelos, procurando no estorbar sino unir, sembrando la paz, la comprensión, sabiendo disculpar y sonreír. <br /> La serena presencia de las personas de edad avanzada es una bendición para todas las familias y comunidades. Ellos han trabajado duramente y por largo tiempo para legar a los jóvenes un mundo mejor. Quiera Dios que experimenten el respeto y la atención afectuosa de las personas que los rodean. Que nuestros abuelos vivan con paciente abandono los años que el Señor establezca para cada uno, siendo portadores de paz y alegría cristianas en sus hogares y comunidades, siempre dispuestos a dar razón de la esperanza que hay en ellos, por la fe en Cristo, Nuestro Salvador. Mérida, Yucatán, a 28 de agosto de 2009. + Emilio Carlos Berlie Belaunzarán Arzobispo de Yucatán <br /> +José Rafael Palma Capetillo Obispo Auxiliar
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