El cuerpo del obispo Lázaro, Acompañado de una multitud de fieles, autoridades civiles, y sus hermanos en el Episcopado, llegó ayer a su última morada en la catedral de Celaya.
Monseñor Alberto Suárez Inda señaló que “el cortejo de monseñor Lázaro Pérez Jiménez no fue fúnebre, sino triunfal... se celebró el poder de Cristo Resucitado”.
En su homilía, monseñor Suárez Inda, arzobispo de Morelia, dijo que el prelado tizimileño oyó desde pequeño el llamado de Dios “y por eso dejó su ciudad natal, dejó Yucatán... Y ahora partió a la tierra prometida”.
Con estas palabras resumió el arzobispo de Morelia, monseñor Alberto Suárez Inda, la manifestación de afecto que el pueblo de Celaya expresó ayer a su obispo fallecido, que, más que su pastor, “fue su padre en la fe”.
La Catedral, colmada de fieles, de autoridades civiles de los más altos niveles y de sus hermanos en el episcopado, es desde ayer la última morada terrenal del “padre obispo” Lázaro, como gustaba que le llamaran.
En la despedida, la comunidad católica de Yucatán estuvo representada por el arzobispo Emilio Carlos Berlie Belaunzarán y por monseñor Álvaro García Aguilar.
Durante su ministerio pastoral, monseñor Lázaro Pérez estuvo cerca de la gente. Por eso, ayer no importaron las diferencias, pues el pueblo era uno rindiendo homenaje a su pastor,un homenaje de aplausos copiosos y de plegarias por el eterno descanso de su alma.
El encargado de presidir la misa fue el
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