La familia no puede menos que ser un valor. Lo es para el hombre y mujer individual como para la sociedad. Tan es así que se dice que la familia es la célula de la sociedad, por lo tanto, es la que da vida a la misma.
Este valor, que da identidad, a cada ser humano, se ha querido modificar con las nuevas formas de pensamiento, sensibilidad y legislaciones: "entre los presupuestos que debilitan y menoscaban la vida familiar, encontramos la ideología de género, según la cual cada uno puede escoger su orientación sexual, sin tomar en cuenta las diferencias dadas por la naturaleza humana. Esto ha provocado modificaciones legales que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida y la identidad de la familia” (Doc. Aparecida 40)
La familia le da forma a la sociedad porque de ella salen los ciudadanos que la edifican o la destruyen. En la familia se da lo mejor y lo peor para la comunidad. Es cierto que el hombre o la mujer son libres y pueden fallar teniendo una familia llena de valores, pero no es menos cierto que sería más difícil. Una familia que lucha por la fidelidad, que se esfuerza porque haya comprensión, cariño y perdón entre sus miembros, que sabe poner en marcha la generosidad, libertad y responsabilidad de todos; que evita el consumismo y aprende a valorar lo que tiene sin buscarlo desmedidamente; una familia así es un tesoro social. "La familia, ‘patrimonio d
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