La fe es un acto por el cual el hombre se entrega a Dios, que es la suma verdad y la máxima bondad, como a la única fuente de salvación. Su fundamento se encuentra en la veracidad de Dios, en la fidelidad a sus promesas y en su poder para cumplirlas.
Después de la larga preparación del Antiguo Testamento, por fin Dios habló por medio de su Hijo Jesucristo y a Él hay que creer en adelante y, después de Él, al kerigma del Evangelio predicado por los apóstoles, es decir, que Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos y lo ha constituido Señor para ofrecer en Él la vida a todos los que crean en Él. Así, la fe en el Nombre de Jesús, que es el Mesías (el Cristo), el Señor, el Hijo único de Dios, es la condición indispensable para la salvación.
La fe no es solamente adhesión intelectual sino también confianza y obediencia a una verdad de vida, que compromete a todo el ser humano mediante la unión con Cristo y la recepción del Espíritu Santo. La fe tiene su único apoyo en Dios, excluye toda suficiencia humana y por eso se opone al régimen de la Ley mosaica y a su inútil intento de merecer la justicia por las obras. La fe es la única que procura la verdadera justicia, que no es otra sino la justicia salvífica de Dios recibida como don gratuito. Por eso enlaza con la promesa hecha a Abraham y hace posibl... Seguir leyendo »