hola buen dia.. deberian regresar al padre armin a tizimin el que esta la verdad que .. sincomentarios solo preguntenle a la gente y en paticular a los que cada año venden velas y trabajan para la iglesia saludos
Un agradecimiento a Dios por la belleza, tranquilidad y paisajes de
Mérida hizo el arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie
Belaunzarán, en la misa conmemorativa del 468 aniversario de fundación
de la ciudad, que presidió ayer por la mañana en Catedral.
"Personas
que vienen de fuera se van con un agradable recuerdo de esta ciudad”,
dijo el prelado ante decenas de fieles y autoridades de los gobiernos
municipal y estatal, a los que encabezaron el alcalde César Bojórquez
Zapata y Marco Antonio González Canto, subsecretario de Asuntos
Religiosos y representante de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco.
La Camerata Académica de Mérida, que
dirige el maestro José Luis Chan Sabido, y el Coro de la Ciudad
armonizaron la ceremonia con piezas de Johann Sebastian Bach, Franz
Schubert y Wolfgang Amadeus Mozart, entre otros compositores. Tuvo una
participación especial el tenor Julio César Velázquez Castillo.
Monseñor
Berlie recordó que en la Epifanía del Señor se celebra la luz del Hijo
de Dios y exhortó a que, como los Reyes Magos, estemos dispuestos a ir
cada día en busca de Jesús.
"Pidamos por autoridades
municipales, estatales y federales. No seamos sólo exigentes con ellos,
¡oremos por ellos, démosles consejo!”,dijo el Sr. Arzobispo
El arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán,
veneró ayer a los Reyes, después de una misa en la que destacó la
devoción popular a esas figuras.
"Incluso mucha gente usa los nombres de los Reyes como propios”, comentó.
Acompañaron al prelado los párrocos de las iglesias de Reyes, Armín Rivero Castillo, y de Guadalupe, Luis Sansores Polanco.
El templo se vio colmado de fieles.
Anteanoche, el obispo auxiliar monseñor Rafael Palma Capetillo ofició una ceremonia eucarística en la misma iglesia
El Padre Pedro Richards, c.p., fundador del Movimiento Familiar Cristiano, fue sin duda un hombre de fe, espejo fiel del carisma del Cristo nupcial que el Espíritu Santo le inspiró. Un gran visionario, que creyó en la posibilidad del apostolado familiar, procurando recuperar y revalorizar algo tan sagrado como el matrimonio. Se presenta al mundo actual como ejemplo de misionero incansable, que recorrió los caminos de América Latina llevando el mensaje de Jesús y junto a él, la buena noticia sobre el matrimonio y la familia. Apasionado por la pastoral familiar, vivió una vida intensa de entrega, generosidad y servicio, logrando una perfecta síntesis de inteligencia y corazón. Tres componentes caracterizaron su fecunda vida sacerdotal y misionera: Testimonio de espiritualidad; Vida comunitaria y Acción entre las familias. Esto se reflejó en los tres signos que lo acompañarán para siempre: El corazón, logo de la Congregación Pasionista; La cruz de ébano, signo de la misión; La estola, bordada con las tinajas y la cruz que identifican al MFC. Permanecerá para siempre, impresa en nuestra memoria y en nuestro corazón, la última imagen que conservamos del Padre Pedro, en su habitación de la Casa de Nazareth, muy delicado, pero todavía muy consciente y que pudo comunicar su ansia por el futuro del Movimiento Familiar Cristiano y su infinito amor por toda la familia emefecis... Seguir leyendo »
El "Misterio de la fe” la Iglesia lo profesa en el Credo, lo celebra en la liturgia, y lo vive en la caridad.
Este misterio de la fe, crea una exigencia de encuentro personal con Cristo, para que toda la existencia, sea una experiencia de Dios.
Cristo en mi corazón, en mi vida, en mi vocación, en toda mi proyección.
Ello presupone una cosmovisión impregnada por las fe, que es –Don de Dios, decisión de la persona. Gracia y respuesta. San Juan María Vianney, enseña a los sacerdotes que:
"La oración es el gran recurso que tenemos para salir del pecado, perseverar en la gracia, mover el corazón de Dios y atraer sobre nosotros toda suerte de bendiciones del cielo en orden a nuestra santificación y al hermoso ministerio pastoral que el Buen Dios nos ha confiado” (Serm. V después de Pascua).
El Espíritu Santo nos eligió, y ha consagrado y enviado para anunciar la buena nueva del Evangelio.
El encuentro personal con Cristo, nos crea una exigencia de anunciar lo que hemos visto y oído del Verbo de la Vida (Jn 3,11) que celebremos con devoción y unción la Eucaristía (Lc 22.19) y administremos la misericordia de Dios a través del Sacramento de la confesión y asimismo pidiendo perdón por nuestras faltas cometidas.
Que nunca se extinga la gracia que se nos ha dado, por la imposición de manos del Obispo (2Tim 1,16) para ... Seguir leyendo »