hola buen dia.. deberian regresar al padre armin a tizimin el que esta la verdad que .. sincomentarios solo preguntenle a la gente y en paticular a los que cada año venden velas y trabajan para la iglesia saludos
"Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a
Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar
al niño para matarlo” (Mt 2, 13-15)
El domingo inmediato, después del 25 de
diciembre, la Iglesia nos ofrece la hermosa oportunidad de celebrar la
Sagrada Familia, y con ella, a todas las familias.
Dios ha querido que su Hijo naciera dentro del seno
de una familia, tal como lo atestiguan los evangelios, y que como todas
las familias deben afrontar todos los problemas que se les presentan,
tanto de orden económico, como social.
Las circunstancias actuales nos hacen ver la crisis
que está pasando esta institución divina. La familia está en continua
movilidad y como el niño Jesús y María deben ser protegidos. Hoy,
también hay nuevos rostros de Herodes que pretenden destruir la vida y
el espacio más adecuado para el desarrollo de las personas que es la
familia.
Urgen, también hoy, hombres y mujeres, como José y
María, que sean capaces de defender su familia y su integridad; el mal
no puede subsistir para siempre, "ya murieron los que intentaban
quitarle la vida al niño”. Había muerto Herodes que representaba el mal
de ese momento para la sagrada Familia.
Hoy es la gran solemnidad de mostrarse al mundo, por fin nació, el Verbo encarnado, Salvador del genere humano. «Es un gran evento aquel por el cual Dios se hace verdadero hombre [...] Sucede realmente algo que va más allá de cualquier proceso evolutívo, la fusión de hombre y de Dios, de Creatura y de Creador. Ya no es un paso más en el proceso evolutivo sino el estallído de una acción personal basada en el amor, que reveló a los hombres, a partir de este momento en adelante, un nuevo espacio y nuevas posibilidades» (J. Ratzinger en entrevista con P. Seewald, Dios y el mundo, Cinisello Balsamo 2001, p. 197).
Por lo tanto la navidad nos dice: que solos no somos en grado de cambiar en profundidad el mundo, de redimírlo. Solos podemos empeorarlo o mejorarlo, pero no salvarlo. Precisamente por esto Cristo ha venído, porque dejados a nosotros mísmos no podíamos salir de la "enfermedad mortal" que nos envuelve désde el momento de la concepción en el vientre materno. Y esto da esperanza, la verdadera esperanza y el verdadero optimismo del cristiano: yo no puedo hacerlo, pero Él está ahí. Es el misterio de la gracia sintetizado en una figúra humana: Aquella del Dios encarnado.
La vigilia y el día de Navidad son momentos de contemplación. Consideremos, en sus múltiples dime... Seguir leyendo »