
La beatificación del Papa Juan Pablo II será un evento que marcará nuestra historia, aseveró ayer el Obispo Auxiliar de Yucatán, Monseñor Rafael Palma Capetillo, durante la misa que celebró en la Iglesia de San Pedro Apóstol después de la procesión del Decanato XIII.
Añadió que el extinto Santo Padre siempre nos recordó el amor que Dios nos tiene y que debemos vivir la fe a semejanza de Cristo.
—Nosotros fuimos testigos de la fe y la caridad del Santo Padre y todos los yucatecos que acudimos al encuentro del Papa recibimos el mensaje que Jesucristo dirigió hacia nosotros a través de los labios de Su Santidad, apuntó.
Recordó que Juan Pablo II vino a Yucatán "proclamó el mensaje de Jesús: "Ustedes son la luz del mundo y la sal de la tierra”, que nos recuerda nuestra condición de discípulos de Jesús, que es nuestra luz, como lo recordamos en el Cirio Pascual, para que nuestra fe arda sin apagarse, como Jesús ante sus discípulos: "Yo soy la luz del mundo” y quien ande junto conmigo nunca estará en la oscuridad.
—Dios permitió que la boca profética del Santo Padre nos señale: "Yo soy la luz del mundo” que se enciende para señalarnos al padre y la sal que acentúa; es un anunciación que los seguidores asumimos para ayudar a que otros se sientan atraídos al amor de Jesús y como Cristo llamó a Pedro y a Juan Pablo II, también a nosotros nos llama y nos pone una misión: ser testigos de la fe, de un Cristo que nos ama y nos señala el camino para ser luz de nuestros hermanos.
—Estamos a punto de celebrar un evento importante para la iglesia y para nosotros donde nos parece aún escuchar la voz del Papa: la beatificación el próximo 1° de mayo. El Papa fue un hombre de oración que supo cumplir una misión pronunciando muchos discursos como San Pablo, pero siempre señalando que debemos crecer en el amor que Cristo nos tiene y al mismo tiempo la visión que el Papa tuvo al viajar a muchos lugares en donde él mismo señaló la importancia del testimonio de aprender a llevar a Cristo a los demás.
—Cumplió el Papa la misma misión de Cristo, a quien nos mostró ya resucitado y que le costó al mismo Juan Pablo IIevar su cruz cuando sufrió el atentado contra su persona, así como la persecución cuando joven y por eso nosotros lo recordamos intensamente en los días santos y proclamamos durante la pascua que no hay gloria sin cruz y cruz sin gloria; el ejemplo de quienes han respondido a Cristo, como el Papa, nos anima a repetir que no hay gloria sin luz, y aunque gocemos de algunos privilegios no nos olvidemos llevar nuestra cruz para que Dios nos permita participar de su gloria y dar gracias a Dios de ver el testimonio de un Santo Padre en el que la iglesia ha gozado de la propuesta de su beatificación para ser testigos de Jesús en el amor y la fidelidad”.
El Decanato XIII se unió al júbilo de priva en Yucatán por la canonización de Juan Pablo II y los feligreses de esa demarcación llenaron la Iglesia de San Pedro Apóstol.
El padre Justo Ceballos Uc, párroco del lugar, dio la bienvenida a los peregrinos que arribaron junto con sus sacerdotes, vicarios y diáconos.
Estuvieron presentes los padres Fernando Sacramento Ávila, párroco de la Iglesia de Fátima; sus vicarios Federico Noh y Federico Santos; José Antonio Pantoja, de la iglesia de La Asunción; Melesio Calleja, de la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar; Sebastián Castro, quien atiende la capilla de Nuestra Señora de la Paz en Chuburná y Tomás Esteban Amaya Morales.
Hoy viernes 29 de abril iniciará del Triduo de oración a nivel parroquial para pedir por Juan Pablo II.