CIRCULAR 010/2010 ASUNTO: Colecta por el día Nacional de la Caridad.
Queridos hermanos y hermanas:
Cada año la Cuaresma nos ofrece la oportunidad de profundizar en el sentido de la vida cristiana y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios, para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. Las prácticas propias de este tiempo, especialmente el ayuno, la oración y la limosna nos ayudan a crecer en nuestra apertura al amor de Dios y a la generosidad para con el prójimo.
El ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación de necesidad en la que viven muchos de nuestros hermanos, como dice San Juan en su primera carta: "Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1 Jn 3,17). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había ahorrado.
La oración nos abre a la comunión con Dios de tal manera que, dóciles a la acción del Espíritu Santo, se va fortaleciendo nuestra vida interior con las tres virtudes teologales –la fe, la esperanza y el amor- en una dinámica de purificación que nos lleva al compromiso solidario.
La limosna nos ayuda a vencer la constante tentación de vivir sólo para los bienes materiales, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. El papa Benedicto XVI nos dice que "la limosna evangélica, no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros (Mensaje de Cuaresma 2008, no. 3).
Este es el sentido de la Colecta del "Día Nacional de la Caridad”, que se realizará en nuestra Arquidiócesis en las misas vespertinas del sábado 20 de marzo del presente año, y en todas las celebraciones eucarísticas del domingo 21, y a la que todos estamos llamados a participar. Los recursos obtenidos en esta colecta estarán destinados apoyar la labor de Caritas nacional y a fortalecer el fondo diocesano para atender a las contingencias que requieren de nuestra ayuda solidaria.
Queridos hermanos, tenemos en este tiempo la oportunidad de crecer en la caridad y reconocer en los hermanos a Cristo mismo. Con nuestra generosa aportación entregamos cosas materiales pero estamos significando el don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio del amor de Dios que se ha manifestado en la persona de Jesucristo.
Que el ejemplo de las primeras comunidades cristianas y la práctica de la oración, el ayuno y la limosna, nos ayuden a llegar a las celebraciones de la de Pascua con un corazón renovado y generoso.
Mérida, Yucatán, 16 de marzo de 2010.
+Emilio Carlos Berlie Belaunzarán Arzobispo de Yucatán
+José Rafael Palma Capetillo Obispo Auxiliar
Pbro. Lic. Pedro José Echeverría López Canciller Secretario
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