COMUNICADO DE PRENSA SOBRE LA XLV JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES PROVINCIA DE MÉXICO "Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital."
5 de junio 2011
• El Internet no es ni bueno ni malo, es una herramienta que puede ser usada para el bien o para el mal • "Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital” S.S. Benedictro XVI Después de haber leído el mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, la primera reflexión que deseamos compartir con ustedes, es la urgencia de saber distinguir los signos de los tiempos, porque nos ha tocado vivir una época que en cierto modo, es el fruto del progreso tecnológico pero también trae consigo riesgos que de un modo u otro, nos recuerdan la historia de Babel. El Santo Padre en su carta nos ha invitado a aprovechar con mayor frecuencia el Internet como una herramienta de trabajo cotidiano. No tan sólo para ayudarnos en nuestras tareas administrativas o de estudio, sino a favor de la predicación global del Evangelio, su aplicación en la vida corriente, su inculturación y finalmente para que el mensaje de salvación llegue a todas las naciones, en todos los idiomas, en todos los ambientes, a todas las personas sin importar que sean creyentes o no. Las nuevas tecnologías que favorecen la difusión instantánea de todo tipo de mensajes, invitan al diálogo, al análisis, a la reflexión. No se trata de difundir mensajes bíblicos con un sentido publicitario o de marketing, sino como una estrategia práctica y útil que vaya dirigida a todos los sectores sociales. En momentos en que la globalización de la cultura se hace una realidad a través de la información instantánea como una realidad innegable, es indispensable que la Iglesia participe de este desarrollo tecnológico, pues así como el púlpito permitió que el sacerdote fuera mejor escuchado por los fieles, al tenerlo más cercano al pueblo de Dios, de igual modo, ahora, el Internet y las Redes Sociales nos permiten llegar a un mayor número de personas, ya sean estos bautizados o no creyentes. ¿Cuántas iglesias en el mundo quedarían inservibles si no es por la valiosa ayuda de un micrófono que permite que la Santa Misa sea seguida aún desde los rincones más alejados del altar? ¿Cuántos sacerdotes no quedarían devaluados por no contar una potente voz? La tecnología, pues, ha transformado antiguos usos y costumbres en la cultura de los pueblos. De igual modo, ¿Cuántos evangelizadores son desaprovechados hoy por no tener a mano una herramienta como lo es la computadora, que permite que sus palabras lleguen en pocos segundos a todos los confines? El Internet permite, incluso, una relación personalizada con cada usuario, al tiempo que multiplica el número de potenciales oyentes. Así las cosas, el sacerdote, además de contar con su ministerio sagrado, es un comunicador. Si, un comunicador. Con justa razón el Santo Padre nos ha dicho que "Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural.” Los recientes acontecimientos político- sociales en algunos países de Oriente Medio y del norte de África, aún en España, han puesto en manifiesta la importancia que tiene el Internet y algunas redes informáticas que han permitido a las masas comunicarse entre sí de manera simultánea. Lo importante de esta comunicación no radica en darse por enterado de ciertos acontecimientos, sino que abre la posibilidad de participar en ellos, como protagonistas activos, no como receptores pasivos. La historia de Babel parece repetirse pero con muchas variantes. La nueva torre es ahora una antena que ayuda a la humanidad a comunicarse entre sí. El Internet no es ni bueno ni malo. Es una simple herramienta que puede ser usada para el bien o para el mal. La nueva Babel pareciera castigar, ahora, a quienes no tienen acceso a estas herramientas, pues la confusión de lenguas se hace más aguda entre los desinformados, en momentos en que la red informática tiende a unir y homogeneizar a los hombres y a los grupos sociales, para bien o para mal. Ante esto, el Papa Benedicto XVI sostiene: "Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi "prójimo” en este nuevo mundo?...” Hay riesgos, sin embargo, que no debemos ignorar. Las redes sociales tienen sus propias reglas y a ellas se debe adecuar nuestras estrategias para difundir las enseñanzas de Cristo. Al respecto, el Papa nos dice: "La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, está llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisión de la fe.” Los signos de los tiempos son claros. Ante los 7 mil millones de personas que habitamos el planeta, es necesaria una herramienta como el Internet. Los nuevos San Pablo son comunicadores de masas que requieren de estos instrumentos para llegaran a los nuevos Areópagos, por distantes que estén.
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