
Resalta el Arzobispo Emilio Carlos Berlie Belaunzarán en Catedral
En la homilía del Miércoles de Ceniza ofrecida en Catedral, el Arzobispo Emilio Carlos Berlie Belaunzarán dijo ayer que la Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación al interior, hacia Aquél que es fuente de la misericordia, e hizo un exhorto a toda la comunidad para que encuentre en la Cuaresma que ayer mismo dio inicio la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana, que es la caridad.
Se trata, dijo, de renovar nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario, en un itinerario marcado por la oración y el compartir, y por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual.
Agregó que el Santo Padre Benedicto XVI propone en su mensaje de Cuaresma 2012 algunas reflexiones tomadas de la Carta a los Hebreos: "Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras”. Se trata, explicó, de acercarse al Señor "con corazón sincero y lleno de fe”, de mantenernos firmes "en la esperanza que profesamos”, con una atención constante para realizar junto con los hermanos la caridad y las buenas obras.
Explicó que Cristo mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en nuestra peregrinación hacia la alegría intensa y luminosa de la Pascua.
Además Dios nos guarda, sostiene, acompaña, Él es nuestra luz y nuestra fortaleza, "en cambio el tentador nos impulsa a desesperarnos o a confiar de manera ilusoria en nuestras propias fuerzas”.
La misericordia, límite al mal
Estamos delante, explicó el Arzobispo, de un mundo con divisiones, agresiones, descalificaciones e incluso en la desolación de la miseria, de la soledad, de la violencia y del hambre que afectan sin distinción a niños, adultos y ancianos, pero Dios no permite que predomine la oscuridad del horror. Decía el Santo Padre Juan Pablo II: "Hay un límite impuesto al mal por el bien divino y es la misericordia”.
Debemos ser signo de que Jesús, con su mirada, abraza a todos, confía y los entrega al Padre, ofreciéndose a sí mismo como sacrificio de expiación a favor de toda la humanidad.
Compromiso por la persona
El Arzobispo, quien llevaba el brazo derecho en un cabestrillo porque se cayó hace 8 días y le tuvieron que practicar una cirugía en la clavícula para fijarle un tendón, señaló:
—Nuestra mirada debe asemejarse a la de Cristo, que se manifiesta en esta época de grandes transformaciones, en nuestro compromiso integral por la persona y por toda la persona. El Papa Paulo VI, en su Encíclica Populorum Progressio, identificó con precisión los efectos del subdesarrollo como un deterioro de la humanidad. Denunció las carencias materiales, de los privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo, las estructuras opresoras por abuso de tener, poder, explotación de trabajadores e injusticia en transacciones, y como antídoto, proponía: Promover la dignidad de la persona, promover la orientación al espíritu de pobreza, promover la cooperación al bien común, la voluntad de paz, con el reconocimiento por parte del hombre de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin.
Pero proponía además la fe, como don de Dios acogido por buena voluntad y la unidad de la caridad de Cristo, "para lograr el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres”.
Por ello, lo esencial en la Iglesia es el anuncio de la verdad de Cristo, que forma las conciencias, y que enseña la auténtica dignidad de la persona y del trabajo, creando una cultura que responda verdaderamente a todas las grandes interrogantes de la persona humana.
El don de uno mismo
Dijo también que en este período litúrgico privilegiado, la Iglesia nos propone: el ayuno, la limosna, la oración, los ejercicios espirituales, las visitas al Santísimo, la Hora Santa, el Vía crucis, que favorecen y facilitan el irnos adecuando a la mirada de Cristo.
Dice el Papa Benedicto XVI: En este tiempo de la interdependencia global, se puede constatar que ningún proyecto económico, social o político puede sustituir el don de uno mismo a los demás, en el que se expresa la caridad.
San Agustín dice: "que es un error que se pretenda hacer consistir la gracia de Cristo en su ejemplo y no en su don como persona”, O sea, que no sólo tenemos que actuar bien, sino además entregarnos, darnos, ofrecernos con el precio de uno mismo.
Debemos promover no tan sólo el crecimiento económico, social, organizativo, sino debemos "dar a Dios”, porque si no sucede como dice la Madre Teresa de Calcuta: "La primera pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo. Es decir, que sólo con Dios se construye una civilización con bases sociales, y se logra tener un humanismo integral.
"Por la acción del Espíritu, muchos hombres y mujeres se han dedicado al servicio de sus hermanos desde hace muchos siglos, impulsados y motivados por el Evangelio y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo”.
Única vía para la paz auténtica
En este punto, Berlié destacó un hecho incontrovertible:
Si se pone en el centro a la persona humana, vamos a la paz auténtica, y eso es adecuarse, asemejarse, a la mirada de Dios. Que todo el que tenga autoridad y poder, ponga en el centro de sus decisiones a la persona humana, porque Dios quiso que todo estuviera al servicio de la persona que –siendo su criatura- fue hecha con esa delicadeza del amor: "Hagamos al hombre y la mujer a imagen y semejanza”.
Por otra parte, mencionó que el Papa Benedicto XVI sostiene la importancia de la libertad religiosa y la motivación ética, que está en íntima conexión con los valores religiosos. Recordó que "estamos viviendo en un mundo que promueve una moralidad anoréxica y una ética light, que proponen que es hora de desprenderse de los valores y las convicciones y arrojarlos por la borda como fardos inútiles. La sociedad liberal exige la astenia ética, mientras no se garantice la moral anoréxica”.
En este punto dijo que en una moral debilitada y sin fuerza, que rehuye invocar los valores, la democracia estará amenazada, porque la más alta garantía democrática sería allá la frivolidad. El mejor ejemplo práctico de esto es la actuación de Poncio Pilato, quien ante el dilema de defender la justicia en la persona de Jesús que "no había hecho nada malo”, prefiere acoger la petición de crucificarlo. En este hecho, Pilato actúa con injusticia por aceptar la petición de la mayoría y con ello tratar de justificarse.
Por eso Juan Pablo II comenta: "La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como un ciencia del buen vivir. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una gradual secularización de la salvación, debido a lo cual se lucha ciertamente a favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a una mera dimensión horizontal. En cambio nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral”.
Cristo es triunfo, es Victoria
Berlié añadió:
—Cristo es triunfo, es victoria, es camino de Pascua para la persona. Cristo es invitación a su conversión. Por el Sacramento de la Reconciliación, para que nuestro corazón aprenda a tener la mirada de Cristo, pues como dice el autor del libro El Principito, Saint Exupéry, "sólo se ve bien con el corazón”.
Esto significa, para el cristiano, que aunque haya odio, aparezca claro y luminoso el testimonio del amor. Nada de odio puedo admitir en mi corazón, ni puedo sembrarlo en el corazón de los demás, no puedo aprobar las actuaciones de explotación, desprecio o menosprecio de las personas”
Cuaresma es, pues, un don, una gracia y una oportunidad para purificarnos e ir aprendiendo a ver como Cristo ve, amar como Cristo ama, comprometerse como Cristo se compromete y entregarse como Cristo se entregó. Así iremos día con día consolidando la victoria de Cristo en mi corazón, la victoria de Cristo en la comunidad, por la unidad y la armonía, la victoria de Cristo en la sociedad, para que sea más justa y equitativa.
Cuaresma, repitió, es una oportunidad para aprender a ver como Cristo ve, amar como Cristo ama, y en comunión con su oblación entregarnos al servicio de los demás y aprender a identificarnos con la mirada de Cristo como fruto de su gracia. Amén.
fuente:
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=1&idTitulo=149749