
Monseñor Antonelli, quien llegó a Mérida el lunes, encabezó ayer una
rueda de prensa en la Sala Capitular de la Catedral. "El principal
desafío que afronta la Iglesia en el servicio a la familia es
cultural”, dijo. "Con la globalización se ha producido y difundido una
cultura individualista, consumista y utilitarista que está al servicio
del mercado, la producción y el consumo”.
El matrimonio es para que un hombre y una mujer se comprometan sin condiciones; que quieran el bien el uno para el otro y caminen juntos hasta el final de la vida, afirmó ayer el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano.
"Así, la relación de padres e hijos debe ser de amor, de donación, de entrega incondicional”, agregó el purpurado, de visita en Yucatán para presidir las actividades del II Congreso de Salud, Vida y Familia.
De modo que las relaciones de las personas tienden "a dar relaciones de cálculo e interés”, de egoísmo. "No es correcto desde el punto de vista cristiano y ético”, agregó. "No puedo decir que sólo estoy con esta persona porque me siento bien hoy y que la deje cuando ya no me conviene más. Las personas no son objetos de consumo: deben ser amadas por sí mismas, porque tienen un valor por sí mismas”. "El matrimonio es para que las personas se comprometan una con la otra para toda la vida, sin condiciones, para querer el bien de uno y del otro y caminar juntos a lo largo de la vida”.
El Cardenal también se refirió a la violencia y el narcotráfico, fenómeno que es uno de los grandes males actuales, "uno de los frutos sociales de la mentalidad consumista” de estos tiempos.
"Todas las cosas de este mundo, incluido el dinero, que es también un bien, cuando se tranforman en un 'dios', en un absoluto, destruyen a las personas”, advirtió.