CIRCULAR: 05/2011 ASUNTO: Mensaje episcopal por el Día del Seminario 2011. "Rueguen al Dueño de mies que envíe operarios a su mies” (Mt 9,38). A todos los fieles de la Arquidiócesis de Yucatán. Queridos hermanos y hermanas: El día del Seminario es una fecha especial para la Arquidiócesis, ya que nos brinda la oportunidad de dar gracias a Dios por esta benemérita institución, cuyos frutos enriquecen la vida de la Iglesia y de la sociedad. A lo largo de sus 260 años han egresado del Seminario de Yucatán unos 1,388 sacerdotes, cuyo servicio pastoral ha mantenido viva la fe de nuestro pueblo y ha promovido la caridad en obras de servicio y formación cristiana de gran variedad. La oración por las vocaciones sacerdotales es un deber de todo creyente en correspondencia al mandato de Jesús: "Pedid al dueño de la mies que envía trabajadores a sus campos” (Mt 9,38); por lo tanto, hoy también es ocasión para renovar nuestro fervor en la plegaria con el fin de pedir a Dios "muchos, santos, sabios y sanos sacerdotes”. Además, siendo que la necesidad de la atención pastoral que viene de los sacerdotes toca la vida de toda la comunidad de los discípulos de Jesús, a toda la comunidad le corresponde promover y cuidar las vocaciones sacerdotales. El trabajo para fomentar el aumento de las vocaciones al ministerio ordenado y la ayuda al sostenimiento económico del seminario debe ser parte integral de la articulación pastoral de cada parroquia y grupo eclesial. Ante la situación actual de la sociedad y la cultura es imperativo que hagamos florecer en cada familia la belleza y el gozo de la vida auténticamente cristiana, de modo que todos los jóvenes descubran desde el propio hogar la luz del evangelio y la libertad que se desprende de él. De núcleos familiares en donde en los que Cristo habita y conduce las acciones de cada uno y el amor es vivido en el servicio a todos, con vínculos apostólicos con la parroquia y la participación en los centros pastorales y las pequeñas comunidades parroquiales surgirán personalidades equilibradas disponibles a escuchar y responder al llamado que Dios hace. Saludo especialmente a todos los jóvenes que participan activamente en la vida de la Iglesia y les invito a pensar seriamente en la posibilidad de abrazar la vida sacerdotal. La elección de este camino es una apuesta a la felicidad y a la plenitud que vale el esfuerzo que comporta la experiencia de la formación. Ingresar al seminario es una inversión de ganancia segura, porque la formación que allí se adquiere proporciona instrumentos que consolidan intensamente la amistad con Cristo y el amor por la Iglesia. Gracias a todos los que con sus oraciones, con su trabajo o con su ayuda económica contribuyen a la formación sacerdotal, pero sobre todo gracias a los que han decidido aprovechar su tiempo ingresando al Seminario, a los seminaristas de hoy que con ánimo decidido responden a la inquietud que el Espíritu Santo ha depositado en su interior y a los seminaristas de ayer, sacerdotes de hoy que con su entrega diaria dan testimonio de que vale la pena entregar la vida por Cristo y el Evangelio en la Iglesia Católica. Que Nuestro Señor Jesucristo, el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, les acompañe siempre en su camino y les conduzca hasta los pastos de la vida plena. Mérida, Yucatán, 12 de mayo de 2011. †Emilio Carlos Berlie Belaunzarán Arzobispo de Yucatán † José Rafael Palma Capetillo Obispo Auxiliar Pbro. Lic. Pedro José Echeverría López Canciller Secretario
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