
El dia de Ayer en Rueda de Prensa , El padre Alejandro Solalinde, coordinador de la Zona Sur-Sureste de este servicio, dijo que a la Iglesia también le preocupan los familiares de los emigrantes, que se quedan en las ciudades de origen, porque sufren mucho. Esta población, aseguró, requiere nuevas respuestas estructurales a nivel parroquial.
La Iglesia Católica sufre cuando ve que sus hijos migrantes fallecen,
son secuestrados y maltratados o sus familias quedan incompletas, sin
la presencia de padres e hijos jóvenes, expresaron ayer integrantes de
la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana (DPMH), organismo del
Episcopado Mexicano.
La Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana realiza en el hotel María del Carmen el VIII Encuentro de la Pastoral de Migrantes de la Zona Sur, en el que participan 40 representantes de 11 diócesis y arquidiócesis.
El Sr. Arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, leyó una carta del presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes, el arzobispo Antonio María Veglió, con motivo de este evento.
"En Yucatán, el fenómeno de la emigración ocurre en varias poblaciones, como Peto, Tekax, Ticul y Cenotillo”, que sus habitantes abandonan para dirigirse a Estados Unidos, recordó el padre Alejandro Acosta Verez, integrante de la Pastoral de los Migrantes de la Arquidiócesis.
También hay migración a puntos de Quintana Roo y la propia capital yucateca. En la Pastoral de los Migrantes se está tratando de crear una estrategia para atender a esa población, señaló.
La hermana Leticia Gutiérrez Valderrama, directora ejecutiva de Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana, precisó que ésta es un órgano de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y tiene como responsable a monseñor Rafael Romo Muñoz, arzobispo de Tijuana.

Su misión específica, añadió, es atender la Pastoral de los Migrantes. Su servicio alcanza a ciudadanos de México y países de Centroamérica, principalmente en 54 casas de estancia temporal. Algunas reciben a personas en tránsito y otras más, a quienes son deportados.
Otras de sus tareas son la promoción de los derechos humanos para contribuir a hacer menos vulnerables a los centroamericanos; la colaboración en la búsqueda de mexicanos en cárceles de Estados Unidos, y la repatriación de los cadáveres.
También diseña y ejecuta acciones de incidencia política en los tres niveles de gobierno, a fin de conseguir una política migratoria con visión humanitaria y adecuada a la realidad.
La religiosa, misionera de San Carlos (escalabrinianos), reveló que el secuestro es uno de los problemas que más les preocupan y un reflejo de la vulnerabilidad de los emigrantes. Estadísticas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de noviembre de 2008 a marzo de 2009 muestran que 9,758 personas, en su mayoría centroamericanas, fueron víctimas de plagio en ese período. "El emigrante se vuelve como una mercancía. Las personas se están aprovechando de su situación vulnerable, de no tener acceso a la justicia”, lamentó.
La hermana Leticia enfatizó que la Iglesia continúa trabajando para atender a las personas en estas circunstancias y sus familias.