El ACCESO A LA PERSONA DE JESÚS Declaración sobre algunas afirmaciones en torno a la identidad de Jesús
Los escritos bíblicos, especialmente los Evangelios, y la Tradición continua desde los Apóstoles hasta nuestros días, son las fuentes más autorizadas para entrar en contacto con la identidad de Jesucristo. Hay verdades de fe que nos vinculan como discípulos suyos en la Iglesia, las cuales están compendiadas en el Credo y cuyo análisis corresponde a las diferentes ramas de la teología. Decir, por ejemplo, que Jesús es "verdadero Dios y verdadero hombre”, que es "El Salvador” y que "murió por nuestros pecados”, son cuestiones de fe. Pero también hay verdades históricas, a las cuales podemos acceder por medio de ciencias auxiliares, que nos permiten afirmar con certeza que Jesús nació y vivió en el siglo primero de nuestra era, que se desenvolvió de acuerdo a los parámetros culturales del pueblo al que perteneció, que murió ejecutado por el poder romano a las afueras de Jerusalén y que tenemos testimonios de su encuentro, resucitado, con los discípulos.
Las ciencias modernas como la historiografía, la arqueología, la sociología y la psicología, entre otras, son instrumentos que ayudan a un mejor acercamiento a lo que la Sagrada Escritura y la Tradición enseñan sobre el Hijo de Dios, que se hizo hombre en una cultura concreta y en un tiempo determinado de la historia de la humanidad.
Desde hace siglos, muchos han intentado enseñar quién es Jesús prescindiendo los Evangelios. Hay quienes lo tratan como un profeta más entre muchos; otros lo presentan como un líder social o político, incluso como un "súper estrella”. Recientemente se han publicado opiniones que no sólo reducen, sino que distorsionan la identidad del Señor al hacer interpretaciones erróneas de su actitud compasiva y misericordiosa.
Por eso, ante las expresiones de personas famosas que pretenden redescubrir la identidad de Jesús se nos impone el deber de orientar a los cristianos, acudiendo a las fuentes y a los instrumentos que conducen al análisis responsable y serio.
Nosotros afirmamos que la enseñanza ininterrumpida de la Iglesia y el acceso al Jesús histórico por medio de las ciencias auxiliares, nos ponen en contacto con el Hijo de Dios, un hombre que vivió su virilidad cabalmente y que se relacionó con todos con un equilibrio ejemplar en todos los sentidos.
Pedimos por todos los fieles, para que las prácticas propias de la Cuaresma, como dice la oración colecta del primer domingo de este tiempo litúrgico, les ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo y a llevar una vida más cristiana.
Mérida, Yucatán, 26 de febrero de 2010.
A nombre del Arzobispado de Yucatán:
Pbro. Lic. Pedro José Echeverría López Canciller Secretario
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