
San Sebastián tiene fama de ser bravo de gente, pero en verdad lo que tiene es gente muy cariñosa, muy unida y colaboradora", afirma al Diario el padre Richard Clifford, misionero de Maryknoll, quien fue vicario de la parroquia de ese barrio 32 años.
"No sé de dónde le viene lo bravo. Nosotros en ningún momento tuvimos problemas con su colaboración, amor y cariño", reitera el sacerdote, quien hoy dejará Yucatán para dirigirse a la Casa de Descanso de los Misioneros de Maryknoll en California. El sacerdote fue llamado por sus superiores para jubilarse después de 58 años de trabajo ministerial (fue ordenado el 13 de junio de 1953) y con 84 años de edad (nació el 27 de agosto de 1927).
El padre Richard, autor de la columna "El toque humano" que se publica en Diario de Yucatán, no dice adiós para siempre. Espera regresar en la primera oportunidad, aunque ya no esté involucrado de lleno en las obras con las que colaboró: Pastoral de la Salud, Pastoral del Amor, atención de personas con esquizofrenia, obras vicentinas y los Caballeros de San Sebastián, entre otras.
El padre Clifford seguirá escribiendo artículos y libros.
En una entrevista con el Diario, el misionero de Maryknoll, al referirse a su partida, cita al ahora beato Juan Pablo II: "Me voy, pero no me voy porque dejo acá mi corazón".
El padre Richard desarrolló su misión en Perú, Bolivia, Colombia y Guatemala, y desde que llegó a Yucatán, a San Sebastián, colaboró con sacerdotes como Pedro Petrucci, José Early y Roberto Tobin, entre otros integrantes de la congregación, y con los diocesanos que se han hecho cargo de la parroquia desde 2004.
Cuando se le pregunta por las satisfacciones que le deja Yucatán, dice que son innumerables, pero le viene a la mente que al primer llamado para formar los Caballeros de San Sebastián ya había 24 varones. "Los hombres no colaboran fácilmente", dice. Confiesa que sus experiencias y aprendizaje de Mérida tienen mucho que ver con los pequeños. "Estoy enamorado de la inocencia y sabiduría de los niños. A uno le pregunté una vez qué quería ser de grande, me dio una respuesta mejor que la de un teólogo: que quería ser un hombre bueno".
fuente :
http://www.yucatan.com.mx/20120126/nota-7/226394-deja-el-corazon-en-yucatan.htm