
MANI, Yucatán, 13 de junio.- En un ambiente de fiesta, música y reflexión, alrededor de 400 jóvenes provenientes del decanato 9, participaron de forma entusiasta en la gran fiesta de Pentecostés, realizada en los atrios de la Parroquia de San Miguel de Arcángel, en Maní.
Con motivo a la fiesta de Pentecostés que celebra la victoria de Jesús después de la muerte y destaca la presencia del Espíritu Santo, la pastoral juvenil, en coordinación con los sacerdotes del decanato nueve, realizaron grata celebración la noche del sábado.
En el evento que inició a las 7:00 de la noche, participaron jóvenes provenientes de las parroquias de Peto, Chuburná, Akil, Tekax, Teabo, Tzucacab, Oxkutzcab, Maní, Chacsinkín y Ticul, además de las comunidades.
Los jóvenes fueron divididos en grupos de 50 muchachos, donde cada bando tenía que reflexionar sobre uno de los siete dones del Espíritu Santo, seguido de una explicación dirigida a todos los asistentes.
Después se realizó el plenario dirigido por el Párroco Ricardo Ordóñez, donde aterrizaron lo que habían reflexionado y compartido con sus compañeros, exhortándolos a aplicar cada enseñanza en la vida diaria.
En la velada, cada grupo realizó el encendido de antorcha, y posteriormente las unieron para encender la fogata, enmarcando una fiesta llena de globos, música a cargo de los jóvenes de Tzucacab, juegos, cantos y oración; dando pie a la eucaristía con el momento de adoración en cada acto realizado.
"Se observó una muy buena participación por parte de todos los jóvenes a cada momento, cuando había que cantar y bailar lo hacían, en los momentos de oración, adoraban con la reverencia y silencio”, destacó el Párroco de Maní.
La celebración finalizó alrededor de las 10:00 de la noche con cantos, alabanzas y un desborde de alegría; "el objetivo de estas actividades es sensibilizar a los muchachos sobre la necesidad de reconocer el espíritu santo en nuestras vidas y que cada joven es importante para la iglesia, además de animarlos a participar en las actividades como el apostolado y sobre todo que apliquen las enseñanzas en su propia vida”, compartió el Pbro. Ricardo Ordóñez, quien explicó los motivos de las celebraciones.
"Como se sabe, en la liturgia de Pentecostés, se recuerdan los momentos cuando la Virgen María y los discípulos estaban reunidos en el cenáculo y Dios envía al Espíritu Santo para culminar con la promesa que hizo Jesús, de que no nos dejaría solos y estaría con nosotros a través del Espíritu Santo, dándonos la fuerza renovadora en los momentos de pruebas y dificultad”.
En las actividades realizadas se hizo énfasis a la fortaleza, sabiduría, ciencia, piedad, entendimiento y temor de Dios, mismos que son dones del Espíritu Santo.
Con estas celebraciones se celebra la victoria de Jesús después de la muerte y destaca la presencia del Espíritu Santo, misma que es el don supremo del Dios altísimo que nos da el señor con su muerte en la cruz y resucitado, constituyendo el origen de una nueva humanidad.