
Poco más de seis mil personas acudieron durante dos días al III Congreso
Diocesano de Sanación y Liberación que se realizó en el Centro de
Convenciones Yucatán Siglo XXI con el objetivo de recabar fondos para
cubrir gastos médicos mayores de los sacerdotes de la Arquidiócesis de
Yucatán.
Los curas no cuentan con Seguro Social por lo que se atienden en
clínicas privadas y en numerosos casos muchos de ellos no tienen
recursos para sufragarlos.
Durante el Congreso, el sacerdote Uriel Medina, de Veracruz, dio una
plática a los asistentes y a las seis de la tarde ofició la misa de
clausura del encuentro al que acudió gente de la Península de Yucatán y
de otros estados, como Chiapas.
En la plática, el sacerdote recordó el pasaje evangélico de Nicodemo,
cuando este personaje se acerca a Jesús y le pregunta cómo puede ser
salvo y entrar al reino de los Cielos; el Maestro le responde que sólo
volviendo a nacer podría realizarse tal cosa y Nicodemo pregunta si ya
estando viejo sería posible retornar al vientre de su madre para volver a
nacer.
El sacerdote explicó que esto es una parábola y que el renacimiento se
da desde el espíritu, cuando uno acepta y ama a Jesús. "¿Qué tengo que
hacer para ser salvo? Escuchar la palabra de Dios”, respondió.
A la feligresía el cura señaló: "Si escuchas y no te duermes en tu
asiento, reconoce tus pecados, ablanda la tierra de tu corazón; el
arrepentimiento genera un dolor moral porque la gente reconoce que ha
ofendido a Dios”.
Citó como uno de los pecados más graves el del adulterio, porque ese
mata a la familia, al amor de las personas y asesina al Cristo que la
unifica. Citó el caso de una mujer que acudió a pedirle un consejo
porque descubrió que su marido la engañaba con una amante desde hacía
cinco años.
"¿Qué hago, padre, mis parientes y amistades me dicen que le pague con
la misma moneda? Me preguntaba esa mujer y yo le dije que si su marido
quería seguir metiendo la cabeza dentro de la mierda que lo deje y que
ella siga siendo una mujer digna, que no haga lo mismo”, dijo entre
aplausos.
"No se puede servir a Dios siendo pagano”, expresó. Y citó el caso del
Viernes Santo, cuando dos clases de personas acuden a las iglesias: "Por
un lado, están esas que van con su chicle en la boca, le dan un besito a
la cruz, depositan su limosna y salen a seguir sus vidas, esos están
vacíos; hay los que llegan arrepentidos y claman piedad, reconocen que
son pecadores y regresan a casa con la fuerza de Dios”, dijo.
Exigió a la feligresía tener actitudes cristianas, lo que implica creer en Cristo y, por ende, en la Iglesia Católica.
El precio del boleto para el Congreso Diocesano fue de 100 pesos y
durante el evento hubo imposición de manos, liberación, sanación,
cánticos y alabanzas, abordaje de temas y confesiones.