 CIRCULAR 002/2011 ASUNTO: Mensaje episcopal con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2011. "Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración” (cf. Hch 2, 42-45). Queridos hermanos en Cristo: Desde 1908, los cristianos de todo el mundo tenemos la oportunidad de recordar juntos la necesidad de restablecer la unidad entre todos los que compartimos la fe en Nuestro Señor Jesucristo. Cada año, del 18 al 25 de enero, se celebra en los países del hemisferio norte el "Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos”, como una experiencia del Espíritu y un signo de participación en la búsqueda de común de la voluntad de Dios. Para elegir la temática de la oración, se encomienda a los asociados ecuménicos de una región concreta que prepongan un texto sencillo sobre un tema bíblico. Después, a partir del texto base, un grupo internacional encabezado por el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, prepara el material que se distribuye a las iglesias de todo el mundo. El tema de este año ha sido propuesto por un grupo ecuménico de Jerusalén, y está fundamentado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, con el lema: "Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración” (cf. Hch 2, 42-45). La llamada a la unidad llega este año, pues, desde Jerusalén, la Iglesia madre, a las Iglesias del mundo entero. Conscientes de sus propias divisiones y de la necesidad de hacer ellas mismas mucho más por la unidad del Cuerpo de Cristo, las Iglesias de Jerusalén piden a todos los cristianos redescubrir los valores que constituyen la unidad de la primera comunidad cristiana, cuando atendía a la enseñanza de los Apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones. Los cristianos de Jerusalén piden a sus hermanos y hermanas de todo el mundo hacer de esta semana de oración la ocasión de renovar su compromiso para trabajar por un verdadero ecumenismo, arraigado en la experiencia de la Iglesia primitiva. El tema de este año nos recuerda los orígenes de la Iglesia primitiva; nos invita a la reflexión y a la renovación, a una vuelta a los fundamentos de la fe, y a recordar el tiempo en que la Iglesia era aún indivisa. Cuatro elementos se presentan para meditar: en primer lugar, la comunidad cristiana se nutría de la Palabra transmitida por los apóstoles; en segundo lugar, esta comunidad se caracterizaba por la comunión fraterna; una tercera característica de la Iglesia primitiva consistía en celebrar la Eucaristía (la "fracción del pan”), en memoria de la Nueva Alianza que Jesús realizó a través sus sufrimientos, su muerte y su resurrección. El cuarto aspecto era la ofrenda de una oración continua. Estos cuatro elementos son los pilares de la vida de la Iglesia y de su unidad. Elevamos al Señor nuestra oración para que estas propuestas de la comunidad cristiana de Tierra Santa encuentren eco en los cristianos de todo el mundo, especialmente en los que vivimos en Yucatán, y alentamos las diversas iniciativas orientadas a fomentar la unidad entre nosotros, para que podamos dar el hermoso signo de la unidad. Que el Señor nos acompañe y nos bendiga en el camino hacia la comunión. Mérida, Yucatán, 18 de enero de 2011. † Emilio Carlos Berlie Belaunzarán Arzobispo de Yucatán † José Rafael Palma Capetillo Obispo Auxiliar Pbro. Lic. Pedro José Echeverría López
Canciller Secretario
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