CIRCULAR 19/ 2010 ASUNTO: Mensaje con motivo del Día del Padre "Honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20, 12) A todos los fieles de la Arquidiócesis de Yucatán: Celebrar con amor y gratitud a los padres se ha convertido en una costumbre muy valiosa en nuestro tiempo y, aunque la dedicación de un "Día” especial para conmemorarlos no está exenta de padecer diversas formas de reduccionismo, su motivación original puede considerarse como una expresión del mandamiento "honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20, 12), tan importante en la tradición juedeocristiana. En el contexto de este mandamiento, "honrar” significa "respetar”, "reconocer”; es decir, dejarse guiar por el reconocimiento convencido de la persona, de la del padre y de la madre ante todo. La honra es una actitud esencialmente desinteresada. Podría decirse que es una entrega sincera de la persona a la persona y, en este sentido, la honra coincide con el amor. Si bien los hijos deben respeto a sus padres es muy importante que éstos, por el ejercicio de una paternidad que trasciende a la función meramente biológica de engendrar, se hagan dignos del reconocimiento. El papa Juan Pablo II, en su carta dirigida a las familias en 1994, exhortaba a los padres a asumir este reto: "¡Padres —parece recordarles el precepto divino—, actúen de modo que su comportamiento merezca la honra (y el amor) por parte de sus hijos! ¡No dejen caer en un ‘vacío moral’ la exigencia divina de honra para ustedes!” (no. 15). La revelación de Jesucristo, que nos ha mostrado el rostro amoroso de Dios Padre, ofrece a todos los papás una fuente inagotable de inspiración para vivir la paternidad en plenitud. En las enseñanzas del Evangelio nos encontramos con un Dios que es Padre amoroso, providente, misericordioso y fiel, que es y ha sido modelo de muchos padres en el cumplimiento de su misión. Y de esto, a pesar de todos los casos dolorosos y a veces escandalosos que conocemos por diversos medios, tenemos también muchos ejemplos silenciosos que queremos honrar en este Día del Padre. Damos gracias a Dios por los papás que no sólo han sido colaboradores suyos en la transmisión de la vida, sino que también han entregado su vida con amor para educar a sus hijos de acuerdo con la voluntad divina. Reconocemos el valor de los papás que se esfuerzan todos los días por dar a sus hijos lo necesario para comida, vestido, salud, estudios, la educación en la fe… y, también por las cosas materiales que han negado, enseñando así a sus hijos a valorar el producto del trabajo humano, para que sean más conscientes y solidarios con los demás. Honramos a los padres que saben perdonar los errores y faltas de tus hijos; pero sobre todo, por acercarse a ellos para ayudarlos a levantarse de sus caídas, corrigiéndolos con amor y haciéndose solidarios con sus sufrimientos. Celebramos a los padres de familia que son fieles a las promesas hechas el día de su matrimonio, sobre todo el compromiso de amar y respetar a su esposa todos los día de su vida y la de recibir con amor a los hijos y educarlos de acuerdo con la voluntad de Dios, porque esa fidelidad se traduce en presencia y apoyo a pesar de las dificultades. Damos gracias, de manera especial, a las mamás que por diversas circunstancias de la vida han asumido con verdadero heroísmo, debido a la ausencia del padre de familia, la misión de ser para sus hijos padre amoroso, providente, misericordioso y fiel. Que nuestro Dios, Padre de misericordia, bendiga a todas las familias y fortalezca sus vínculos de amor en esta celebración. Mérida, Yucatán, 20 de junio de 2010. † Emilio Carlos Berlie Belaunzarán Arzobispo de Yucatán † José Rafael Palma Capetillo Obispo Auxiliar Pbro. Lic. Pedro J. Echeverría López Canciller Secretario
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