La Asamblea General designó el 1 de octubre Día Internacional de las Personas mayores. Es una realidad que nuestra población se va convirtiendo en personas  adultas.
Se han incrementado programas y apoyos para darles a nuestros adultos mayores un estilo de vida más digna. Cabe reconocer a nuestras autoridades que se han preocupado por atender, lo más cercano posible, las necesidades de esta población.
Sin embargo, nos falta crear mayor conciencia y respeto hacia nuestros mayores; ya que en varias ocasiones se les ve como una carga; incluso en la familia, esto no puede ser así; debemos promover su estancia digna. Se les puede ayudar a valerse por sí mismos, crear espacios de empleo, que les mantenga activos y con una remuneración justa; vencer toda discriminación.
La Iglesia reconoce que mucha de la gente que participa, comprometidamente en su fe, son personas adultas. Por otro lado, para la Iglesia iniciar este mes de Octubre, representa un momento de volver nuestra mirada a la Santísima Virgen, sobre todo en la práctica del rezo del Santo Rosario. También será el mes en el que, con mayor insistencia, reflexionaremos sobre la misión de la Iglesia.
Es una invitación para que todas las familias retomen el Rezo del santo Rosario, que enseñen a los niños y a los jóvenes a hacerlo. Reconocer que el Rosario no es una fórmula que se repite sin sentido; al contrario es una verdadera oración cuando se hace de corazón.
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