
La necesidad de servidores consagrados a Cristo en Yucatán movió el corazón del contador público Miguel Ernesto Navarrete Novelo y lo llevó a entregarse a Dios como diácono permanente.
Cuando residía en Cancún, donde colaboró cercanamente con la Iglesia como ministro de la Eucaristía, palpó la exigencia de consagrados a Dios que atendieran a las miles de personas que quedaban a merced de pseudorreligiones y sectas.
Fue en Mérida, donde vive desde el año 2000, donde ingresó a la Escuela de Diaconado Permanente -hace siete años- para formarse y consagrarse a Cristo en este primer grado del sacerdocio, que el arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, le confirió anteanoche en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol.
Su único objetivo "es servir a la Iglesia", dice el nuevo diácono permanente, quien es esposo, padre y abuelo y colaborador desde hace dos años y medio de San Pedro, en el fraccionamiento Juan Pablo II.
El padre párroco Justo Ceballos Uc fue el padrino de la ordenación, que se efectuó ante decenas de feligreses y familiares. El padre Alberto Ávila Cervera, director de la Escuela de Diaconado Permanente, declaró al Arzobispo que el candidato era digno de recibir el grado de diaconado.
El elegido prometió vivir su ministerio bajo la guía del Espíritu Santo y ser fiel transmisor de la Palabra de Dios. También, obediencia y fidelidad.
En la homilía monseñor Berlie recordó que el diaconado es "reflejo vivo de Cristo que no vino a ser servido sino a ser servidor". El diácono "puede bautizar, asistir matrimonios, exequias, leer el Evangelio, predicar, distribuir la Comunión y dar la bendición con el Santísimo", explicó.
"Agradecemos a Dios por medio de la familia Navarrete Novelo y la Escuela de Diaconado que han motivado a Miguel dar este sí a Cristo.
"Tú vida será un continuo darse a los demás, en la palabra, oración y acción", le dijo.
Como parte de la ceremonia se cantaron las letanías.
El momento central fue la imposición de las manos del Arzobispo en la cabeza del candidato y la plegaria de ordenación. Después, Miguel Navarrete recibió de su padrino sus vestiduras: la estola y la dalmática. De monseñor Berlie Belaunzarán recibió el Libro de los Evangelios. Luego, la misa continuó como de costumbre.-
fuente
http://www.yucatan.com.mx/20120111/nota-7/221288-nuevo-servidor-de-la-iglesia.htm