
Centenares de habitantes la reciben con bailes, música y alegría,
durante su trayecto rumbo hacia Teabo/ Viven la experiencia comunitaria
de fe y devoción popular
CHUMAYEL, Yucatán, 21 de marzo.- Cientos de habitantes, entre niños,
jóvenes y adultos, recibieron con bailes, música y alegría a la Cruz
Providencial en su paso por la localidad.
El domingo por la tarde, chumayelenses iniciaron los preparativos para
recibir a la cruz que partió desde Mama y pasó por esta la localidad
hasta llegar a la pintoresca comunidad de Teabo.
Altares con globos de color morado y flores adornaban las principales
calles por donde pasaría la Cruz Providencial, y es que la devoción de
los feligreses los movió a estar listos en punto de las 5:30 de la
tarde, para mostrar una fe unánime.
La comunidad católica, ataviada del traje típico regional, se reunió en
la entrada principal del municipio para iniciar con la fiesta que trajo a
su paso el emblema religioso.
Una vez que se realizó la entrega-recepción de la Cruz por parte de
habitantes de la comunidad de Mama, chumayelenses iniciaron un recorrido
que abarrotó la carretera principal hasta llegar a la iglesia del Santo
Cristo de la Trasfiguración y finalizar en el campo deportivo ubicado a
la salida de la localidad, rumbo a Teabo.
Durante el camino, habitantes del rumbo deleitaban a los transeúntes con
el alegre baile de la cabeza de cochino, que atraía la mirada de
muchos.
La siguiente parada fue a los pies de la emblemática estructura de la
iglesia católica, donde las catequistas tuvieron su presentación
mediante la estampa yucateca "Las mujeres que se pintan”; por su parte,
los niños y niñas que asisten a las clases de catecismo interpretaron la
jarana de las cintas.
Finalmente, la algarabía finalizó en el campo de béisbol, donde la Cruz
Providencial fue entregada a los habitantes de Teabo, quienes
trasladaron al emblema hasta la cabecera municipal donde permanecerá 5
días.
El paso de la cruz por Chumayel corresponde a las actividades previas a
la magna congregación que realizarán fieles católicos el 2 de abril, en
la villa de Ichmul, donde se originó la devoción al Cristo de las
Ampollas.
Esta celebración invita a la Iglesia peregrina y comunidades vecinas a
vivir la experiencia comunitaria de fe y devoción popular; muchos
consideran el recorrido de Ichmul como de reconciliación para llegar a
ser una comunidad auténtica.