Primer día. 18 de enero Este 18 de enero inició en Acapulco el 1er. Congreso Nacional de Sacerdotes, en las instalaciones del Hotel Crowne Plaza, en el corazón de la zona dorada

de este mítico y legendario puerto. Desde las diez de la mañana comenzaron las inscripciones de todos los asistentes. El lema del encuentro es "Fidelidad y fraternidad sacerdotal. Sacerdotes en fraternidad, fieles a Cristo Pastor”. El expositor principal del evento es Monseñor Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Cardenal de Tegucigalpa, Honduras y Presidente de Cáritas Internacional.
A las seis de la tarde se congregaron todos los presentes en el Salón principal del hotel, y el Cardenal Oscar, con toda espontaneidad se presentó ante los presbíteros dirigiendo las estrofas del himno sacerdotal "Fidelidad de Cristo”. En el salón de sesiones, al fondo, del lado izquierdo la imagen de la Virgen de la Paz, colocada con sus brazos extendidos, portando un rosario y en el centro, un gran crucifijo. Entre los asistentes al Congreso se encuentran Mons. Felipe Aguirre Franco, Arzobispo de Acapulco; Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico; Mons. Alejo Zavala, Obispo de Chilpancingo, Chilapa; Mons. Marcelino Hernández, Obispo de Orizaba y encargado de la Dimensión Episcopal de la Formación Permanente; Mons. Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, Obispo de Veracruz.
El Presbítero Ramón Duarte Miranda, Secretario ejecutivo de la CEM, dio la bienvenida a los participantes. Acto seguido, Mons. Felipe Aguirre se dirigió a toda la concurrencia en un breve mensaje. "Acapulco le abre los brazos, de sus mares litorales del Pacífico. Que podamos redescubrir la belleza e importancia del sacerdocio. Que resuenen en nuestros oídos las palabras del santo párroco San Juan Vianney: ‘si comprendiéramos el significado del sacerdote, moriríamos. Porque el sacerdote continúa la obra de la redención de Cristo”, expresó Mons. Felipe. Las autoridades del municipio estuvieron representados por el secretario general del ayuntamiento, Vicente Trujillo, quien dirigió unas palabras, a nombre del alcalde de Acapulco, Dr. Manuel Añorve Baños. Se leyó también el mensaje del gobernador del Estado de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, quien envió sus saludos y sus deseos de que se lleven a cabo, satisfactoriamente, los trabajos del Congreso. En su turno, el obispo Marcelino, ante ya más de 300 participantes registrados en este día, dirigió unas palabras a la asamblea, en donde, con su buen humor, amigable y característico, señalaba: "El sacerdote comparte la vida con su pueblo, la alegría en el servicio y la ternura del corazón de Cristo. Queremos reflexionar, orar y convivir. Que la presencia del sacerdocio en la Iglesia sea de la mejor calidad”.
En su primera presentación, el cardenal Oscar expresó: "Estoy con mucho gusto en este Congreso. He aceptado porque sé que he contraído una deuda personal desde hace años, ya que he trabajado antes en la formación de los sacerdotes”. Tuvo unas palabras sobre el sismo ocurrido en estos días en Haití, la dolorosa realidad de los fallecidos y la dramática forma en cómo está llegando la ayuda a los damnificados. Habló del trabajo que realiza en este momento Cáritas Internacional, con la federación de los 162 países que lo integran. "Tendremos que promover el discurso de las adopciones”, comentó Mons. Oscar, el referirse a la situación de miles de huérfanos que deja esta tragedia y la solidaridad que se espera de todos los países. Mencionó también, ante la situación de los templos destruidos y los seminarios que tendrán que repararse, de la posibilidad de convocar a las diócesis de América Latina para adoptar a un seminarista, a fin de que puedan continuar su formación.
En una introducción a la temática del Congreso, el cardenal nos recordó las palabras de Su Santidad Benedicto XVI, quien nos invita este Año Sacerdotal a pensar en la alegría de nuestro ministerio. "Que estos días sean de fraternidad vivida. Venimos a vivir en fraternidad. San Lucas, el evangelista de este año litúrgico, nos dice: ‘ Ustedes los que han perseverado conmigo en mis pruebas’ (22,28). El discípulo se define por la perseverancia, es el que ha permanecido a lo largo del camino”, puntualizó Monseñor Oscar.
A las 7:30 p.m. se rezaron vísperas, dirigidas por el P. Miguel Oyorzabal, de la Diócesis de Tlapa, Provincia de Acapulco. Al concluir, alrededor de las 8 p.m. todos pasamos a la cena en el Salón Caracol del hotel.