Ante una Catedral repleta, el arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, presidió ayer la

misa del Santo Crisma y renovación de promesas de los sacerdotes de la Arquidiócesis, como parte de las actividades tradicionales del miércoles de Semana Santa.
En la celebración tomaron parte 220 integrantes del presbiterio, encabezados por el Arzobispo y el obispo auxiliar Rafael Palma Capetillo, quienes refrendaron su compromiso con respuestas a las preguntas que les hizo monseñor Berlie.
Los titulares de los 13 decanatos también renovaron sus promesas. En la homilía, el Arzobispo recordó que "el sacerdote tiene la misión de velar, debe estar en guardia ante las fuerzas amenazadoras del mal, debe mantener despierto al mundo para Dios, debe estar de pie frente a las corrientes del tiempo, de pie en la verdad, de pie en el compromiso por el bien".
Añadió que cada año la misa crismal exhorta a volver a dar el sí a Dios que se pronunció el día de la ordenación.
Al recibir el ministerio sacerdotal "la Iglesia nos hace visible y palpable la realidad de los vestidos nuevos; con ese gesto externo quiere poner de manifiesto el acontecimiento interior y la tarea que de él deriva: revestirnos de Cristo, entregarnos a Él como Él se entregó a nosotros".
Al final, el Prelado pidió reflexionar, entre otras, sobre las siguientes preguntas: ¿Cómo están las cosas en nuestra vida? ¿Estamos impregnados de la Palabra de Dios? En la ceremonia, el Arzobispo bendijo los óleos de los enfermos y catecúmenos y consagró el Santo Crisma.
Antes de la misa, en Nuestra Señora de la Consolación (Monjas) monseñor Berlie dirigió una reflexión con los sacerdotes