
Los jóvenes deben darse cuenta de que nadie ama lo que no conoce. A Cristo porque no lo conocemos, no lo amamos, es el gran desconocido incluso desgraciadamente para gran parte del mundo cristiano y católico, ya no digamos del mundo musulmán o el mundo ateo, y hasta para nosotros mismos, pero ese es el origen de muchos problemas; por eso esta Semana Santa es la oportunidad de conocerlo, de acercarse a Él y de encontrarle sentido a la vida.
Eso dijo ayer el Obispo de Campeche, Ramón Castro Castro, quien explicó:
—Si alguien me encuentra por la calle que no me conoce no me va a saludar, porque no me conoce, no hay una relación personal. Pero si yo me encuentro a mi mejor amigo en la calle me alegra muchísimo, lo saludo con mucho afecto y me alegra haberlo podido encontrar, porque lo conozco, porque hemos pasado parte nuestra la vida juntos, en los gozos, en las alegrías. Sé la solidaridad que implica y que tiene y eso es una alegría para mi existencia.
—Eso mismo debemos hacer con Cristo, debemos acercarnos a aquél que ha dado todo sin pedirnos nada a cambio. Y una cosa cierta. Si nosotros nos acercamos no vamos a perder nada, en cambio podemos ganar todo, y encontrarle sentido a la vida: Quién soy, de dónde vengo, por qué estoy aquí. No es un loco, es el hijo de Dios que se revela, y que sorprendentemente respeta mi libertad. Si yo le digo: Vete a volar, Él no hace nada, pero recordemos que mientras tengamos vida somos libres, pero el día en que llegue la muerte se nos acaba la libertad y tendré que entregar cuentas de mi existencia a Dios. No soy un animal, hay una vida eterna. Y me estoy jugando precisamente lo que trae esa vida eterna: O con Dios por toda la eternidad, o sin Dios. Y así como la misericordia de Dios en esta tierra está presente cuando se ve, se siente, se palpa, después de mi muerte pues ya no va a haber vuelta para atrás. Es ahora cuando yo tengo que aprovechar esa misericordia, abrazarla, aceptarla, y darle el lugar que se merece.
Creo que este planteamiento puede ubicarnos para vivir una Semana Santa diferente, en donde le demos a Dios el lugar que se merece. Y le demos la oportunidad, caramba, hay tantas ocasiones en las que Dios toca a las puertas de nuestro corazón, pero nosotros no le abrimos. Ojalá que este año para mucha gente sea la oportunidad para abrir la puerta del corazón”.
Dictadura del relativismo
Por otra parte, Castro Castro comentó:
—Indudablemente que estamos pasando en un momento difícil de la historia de la humanidad, un momento en el que como ha dicho Benedicto XVI, vivimos en la dictadura del relativismo. Hay una enfermedad social en todo el mundo, donde el corazón del hombre ha querido hacer a Dios a un lado. Ya no es Dios aquél que ocupaba el lugar central, fundamental de su existencia, y eso ha afectado muchísimo a tantas realidades humanas, sobre todo en el mundo occidental.
Y entre ellos quizás uno de los ámbitos más afectados son nuestros jóvenes, nuestros jóvenes que se han dejado llevar por este relativismo en donde no hay verdades absolutas. Cada quien tiene su verdad, cada uno escoge su verdad, pero esto daña la realidad del corazón humano, ciertamente. De ahí que la Semana Santa sea una oportunidad para todos, y cuánto quisiera que los jóvenes también lo consideraran, una oportunidad de darnos cuenta del amor inconmensurable que Dios nos tiene, un amor sin medida que ha sido capaz de dar todo. Absolutamente todo. Con un poco de fe que tengamos sería suficiente para darnos cuenta de que Dios se ha hecho hombre y de que ha dado todo por nosotros. Y Él mismo dice: No hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Y Jesús ha dado la vida por nosotros para demostrarnos precisamente ese amor. Ahora bien, hay tantas ofertas en el mercado, y como decía hay tantas verdades. Yo quisiera hacer un planteamiento a las personas que vayan a leer este artículo y esta invitación que está enfocada a los jóvenes. Me gusta mucho recordar a los jóvenes qué es lo que decía Cristo de sí mismo: Cristo dijo: Yo soy el camino de la verdad y la vida. Yo soy el buen pastor, yo soy la puerta del redil. Dice Jesús también algo sorprendente: el que come mi cuerpo y bebe mi sangre no morirá. Yo soy el pan que da la vida eterna. Y algo que jamás nadie, nadie había dicho: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera vivirá. Son autodefiniciones de Jesús que nos dejan completamente sorprendidos. Ahora bien, ante lo que Él dice que es no nos quedan más que dos perspectivas: O es verdad, o era un loco para llevarnos al manicomio. ¿A quién se le ocurre decir que es el pan? ¿A quién se le ocurre decir que el que lo coma no morirá? Y sobre todo ¿a quién se le ocurre decir: Yo soy la resurrección y la vida? No dice yo la tengo, sino Yo soy. Y se está apropiando de un término teológico "Yo soy” que es el nombre de Dios. Cuando Moisés le pregunta a Dios cuál es tu nombre, le dice Dios: Yo soy. Entonces, o estaba loco de remate o es verdad. Y yo creo que 2 mil años de historia son una prueba de que es verdad. Miles de millones de seguidores en todos estos siglos, no creo que estemos siguiendo a un loco. Si no está loco y es verdad, entonces hay que tomar a Cristo en serio, hay que darle el lugar que se merece, porque es el único y aquí estaba también otra perspectiva dirigida a los jóvenes: es el único que responde a los grandes interrogantes del hombre: ¿Quien soy, de dónde vengo, a dónde voy? ¿Qué es la muerte, qué es el dolor, qué es la enfermedad? El único que responde a fondo. La filosofía ha intentado responder durante siglos, y en realidad una respuesta así a fondo nunca la hemos tenido, sólo Cristo la da. Por eso no debemos olvidarnos de quién es Jesús y del lugar que debe ocupar en nuestra vida –dijo el Obispo de Campeche para finalizar.
fuente:
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=1&idTitulo=82936