Mi querida hermana en Cristo, Sofía: responderé de una forma muy práctica al principio y mucho más espiritual al final. Los grandes motivadores internacionales, basándose en estudios psicológicos y sociológicos, concluyen que cada acción es precedida por un sentimiento, y cada sentimiento es precedido por un pensamiento. Lo que permitirá desatorar tu anhelo de progreso debe llevarse a cabo a nivel de tu pensamiento. Para modificar tus pensamientos y con ellos tus actitudes, elige estas ocho opciones que proponen dichos motivadores: 1. En vez de resistir, yo acepto. Deja de renegar por las cosas que no te gustan, acepta con paz tu realidad. 2. En vez de resignarme, yo aprovecho. Hay cosas que no puedes cambiar, sobre todo si piensas que las circunstancias o las personas deben hacerlo. Muévete hacia lo que quieres. Sólo puedes cambiar tú misma si te lo propones. Aceptar la realidad no es resignarte amargamente, sino llevar a cabo acciones inmediatas y aprovechar los retos para transformar tu futuro. 3. En vez de evadir, yo asumo. No busques culpables, mejor identifica la forma en la que tú misma has contribuido a tu realidad actual. Asume tu responsabilidad con paz en tu corazón, todos somos imperfectos. 4. En vez de sólo desear, yo me comprometo. Haz lo que haga falta para cambiar tus circunstancias. Por ejemplo, cambia los programas de televisión que ves por otros que te hagan crecer, escucha buenas noticias en lugar de malas, lee la Palabra de Dios en lugar de revistas de entretenimiento, etc. 5. En vez de preocuparme, yo me ocupo. No te preocupes por lo que escapa de ti, y si puedes hacer algo, hazlo. 6. En vez de olvidarme de lo que tengo, yo agradezco. La gratitud es el mejor antídoto para a desesperanza. Haz una lista de todas las cosas que puedes agradecer hoy. 7. En vez de desconfiar, yo confío. Las cosas negativas nunca son permanentes, y es ley de vida que después del invierno viene la primavera. 8. En vez de visualizar en negativo, yo apuesto a ganar. Henry Ford decía "Si crees que puedes, o si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Ten fe en que todo lo que sucede es lo mejor que nos puede suceder. El miedo se alimenta de una proyección mental catastrófica de lo que va a suceder. La fe se alimenta de la Palabra de Dios que te promete Vida Eterna. Vive tu vida con pasión. Este desánimo que sientes es un desafío de Dios para que crezcas alta y fuerte. Estos medios que te ayudan a cambiar de actitud podrían no funcionar si no recurres a la única fuente de Vida Plena: Cristo. Lupita Venegas/psicóloga Valora_ac
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