Muy querida Lupita: ¿Qué hacer cuando un esposo te deja a los 33 años de casada? ¿Cómo entender eso de que Dios solo permite lo mejor para los que le aman? He hablado con él de todas las formas pero no quiere regresar. No hay manera de entrar a su mente y su corazón. Él dice que no está mal y que yo busque ayuda. Rezo para que vuelva, estoy dispuesta a cambiar en esas cosas que él me pedía que lo hiciera. Quiero a mi familia unida pero él no. Estoy tan desesperada que a veces pienso en recurrir a la brujería pero ya sé que no debo hacerlo si soy católica. ¿Existirán palabras de consuelo para mí? Gloria M. Querida Gloria: Puedo sentir en mi corazón la opresión que experimentas en el tuyo. El amor siempre es una respuesta libre al otro. No podemos imponer a nadie que nos ame. ¡Qué duro es amar intensamente a alguien y no recibir amor como respuesta! ¿Puedes imaginar el dolor de Dios cuando ha dado todo por ti y por mí y tantas veces lo hemos ignorado o incluso, rechazado? Es en estas difíciles experiencias que podemos explicarnos un poco cómo es que Dios nos ama. Humanamente es imposible cambiar la mentalidad de tu esposo. Aparentemente es una víctima más de este mundo hedonista y consumista. La ideología individualista que permea el ambiente a través de novelas, noticieros, segundas vidas a través de internet, películas, series, está destrozando la esencia humana que sólo se realiza en el don de sí misma a los demás. El hombre que está hecho para amar, no ama. El hombre que está diseñado para los demás, elige libremente verterse sobre sí mismo: "importa lo que yo quiero y nada más”. En el fondo de su razonamiento es como si existiera esta convicción: "Si mis decisiones afectan a mis hijos, mis padres o a la mujer que me ha entregado la vida, que los psicólogos les ayuden, yo voy a hacer lo que yo quiero”. Para el alma cristiana, la de aquel que conoce a Dios a través de Cristo, sabe que nada es imposible para Él. Por eso se abandona con absoluta confianza. El Señor permite males porque conoce los frutos que obtendrá de ellos una vez que las almas se le entregan. Ante los aparentes imposibles, no huir de Dios sino huir hacia Dios. La desesperación aparece en aquel que no conoce a Cristo realmente, es tiempo de buscarlo con sinceridad y con más vehemencia que nunca. En el punto 24 de la exhortación apostólica VERBUM DOMINI, el Papa Benedicto XVI nos recuerda un bellísimo regalo de Dios que hoy es para ti: Los Salmos. "Es Dios quien nos enseña cómo podemos hablar con él…es en el Libro de los Salmos, donde se nos ofrecen las palabras con que podemos dirigirnos a él, presentarle nuestra vida en coloquio y transformarla en un movimiento hacia él”. No es el final de la historia, es el nudo, el desafío. Crece como ser humano, dejando en manos de Dios el crecimiento espiritual de tu esposo. Transfórmate en el mismo Cristo que sabe comprender y amar sin límites. Tal vez estés pensando: "pero es que no soy santa”. Pide a Dios este primer milagro porque es cierto que este mundo no cambia sin santos.
Lupita Venegas/Psicóloga
Lupita Venegas
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