Buen Día Lupita:
Me encuentro muy preocupada. Mi hija de 17 años desde pequeña aprendió a mentir. El último evento fue el colmo. Tomó sin permiso la cámara de su hermana. Ese día llegó muy tarde y su padre y yo la esperábamos enojados. Vimos las fotos que había tomado y con dolor encontramos que ella había estado con un joven dándose besos en una recámara. Le juré que no volvería a la prepa; me enojé demasiado y en un descuide le corté el cabello que es algo que ella quiere mucho.
Me siento muy confundida, ella siempre me dice que me odia, porque siempre la corrijo y la verdad la regaño. Ella discute con sus padres como si fueran sus enemigos. Por favor, ¿qué hago? podrías orientarnos, lo que más quiero es entenderla y ayudarla. La amo.
Brenda Brenda querida: En verdad me identifico contigo cuando me dices que lo que más quieres es entender a tu hija y hacerle sentir que la amas. Los padres experimentamos una gran impotencia cuando no sabemos cómo entrar al corazón de nuestros hijos. Hagamos un ejercicio de empatía. Ponte en su lugar y piensa cómo puede sentirse ahora. Ella ha querido siempre "quedar bien” con ustedes y por eso miente. Con tal de no ser regañada o menospreciada prefiere alterar la realidad creyendo que con ello se libera de dar una imagen negativa ante los demás. Cuando nuestros hijos mienten, debemos actuar de inmediato. Fomentar el valor de la honestidad no es fácil. Mentimos cuando no queremos poner en evidencia que somos débiles o que nos equivocamos. Es necesario expresar a nuestros hijos nuestro amor incondicional incluyendo en nuestras pláticas algunas frases como estas: "No importa cuántas veces te equivoques, nosotros te amamos”. "Todos los seres humanos fallamos y eso no nos quita valor”. "Cuando cometas un error confía en nosotros, te ayudaremos a levantarte”. Ustedes tienen la oportunidad de actuar así en estos momentos. Tu hija se siente devastada, se considera "la oveja negra” y su rebeldía es un grito desesperado que busca amor. Pregúntense: ¿qué haría Jesucristo? Ahí en la escena está una jovencita que no se siente amada, que cree haber encontrado el amor en una relación pasajera. Sus padres la señalan, se decepcionan y desesperan… le han cortado el cabello en un momento de ira y frustración. Una mezcla de dolor, decepción e impotencia han movido sus corazones a una acción violenta. Es momento de aceptar que ustedes como padres también se han equivocado. Acercarse como nunca antes a Jesús y pedirle con fe obtener las virtudes necesarias para enfrentar este escollo en la educación de su hija. Acudan a asesoría familiar o a una escuela de padres. Abracen a su hija y díganle que la aman. Oren juntos. Señor mío: Quisiéramos ser unos padres ejemplares. Danos tu luz para conseguirlo, te necesitamos tanto. Mira nuestra pequeñez. No somos padres perfectos; en lugar de amar, juzgamos; en lugar de dar ejemplo, nos descontrolamos; en lugar de ser luz para nuestros hijos, somos fuente de confusión. Pon en nuestros corazones tus cualidades de Padre, haznos comprensivos, mansos y misericordiosos. Te rogamos por nuestros hijos a quienes tú amas incluso más que nosotros mismos. Dales serenidad para aceptar que ellos también pueden ser mejores y regálanos a todos Caridad. Amén.
Lupita Venegas/Psicóloga www.valora-ac.org
Lupita Venegas
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