hola buen dia.. deberian regresar al padre armin a tizimin el que esta la verdad que .. sincomentarios solo preguntenle a la gente y en paticular a los que cada año venden velas y trabajan para la iglesia saludos
Cuando un hombre
se distingue por sus pensamientos y obras es porque en su hogar le
transmitieron una educación basada en valores y percibió el ejemplo de
personas que dejaron huellas muy marcadas en la etapa de su niñez y
adolescencia.
Es
el caso del padre Jorge Antonio Laviada Molina, un gran sacerdote
porque en su hogar siempre percibió el ejemplo de sus padres, lleno de
generosidad y amor al prójimo.
En efecto, los padres del nuevo
rector del Seminario, el doctor Eduardo Laviada Arrigunaga (que en paz
descanse) y doña María Noemí Molina Duarte, integraron un matrimonio
ejemplar, muy unido, compresivo y al que Dios le regaló siete hijos.
Todo árbol se conoce por sus frutos, y nos atreveríamos a agregar que
también se reconoce por sus buenas raíces, que, en el caso del padre
Laviada Molina, fueron sus padres.
El doctor Laviada Arrigunaga
fue un gran apóstol de la Medicina, pues ejerció su profesión con
dedicación, generosidad y afecto a sus pacientes.
El doctor
Laviada visitaba a sus pacientes en sus domicilios cuando no podían
acudir a su consultorio; fue profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Yucatán, en donde durante muchos años colaboró en la formación de varias generaciones de médicos.
Doña
Mimí Molina le transmitió a Jorge Antonio desde pequeño el amor a
Jesucristo y a la Virgen María en su advocación del Perpetuo Socorro.
También debemos destacar, entre sus notables virtudes, que siempre ha
sido un ejemplo vivo en sus actividades apostólicas y en sus obras
silenciosas, pero fructíferas de caridad.
Recordamos las
palabras del obispo coadjutor electo de Papantla, Jorge Carlos Patrón
Wong, al expresar sus sentimientos: "El Seminario Conciliar de Yucatán
queda en buenas manos y en un buen corazón sacerdotal; me llena de
alegría, de mucha paz, certeza humana y espiritual porque el padre
Jorge Laviada ha demostrado en su vida sacerdotal el amor y la entrega
generosa a la diócesis de Yucatán”.
Ante el nombramiento del
padre Jorge Laviada, se nos vino a la mente la oración por las
vocaciones sacerdotales que en muchas ocasiones decimos: "Jesús Divino,
Sacerdote Santo, que eres la vida de la Iglesia, mira cuán grande es la
mies y cuán pocos los operarios…”.
Que Nuestra Señora del
Rosario siempre ilumine al padre Jorge Laviada en esta nueva tarea tan
importante de ser buen guía y padre amoroso de los seminaristas para el
bien de toda la Iglesia de Yucatán.
Yolanda Uicab Garrido y Herminio José Piña Valladares