LOS RIESGOS DE LA ADOPCIÓN
Lic. Lupita:
Ya cumplimos 7 años de casados y no hemos podido encargar bebé. Yo me siento muy motivada para adoptar a un niño pero mi esposo dice que no porque los niños adoptados traen muchos problemas y no sabemos si trae genes de delincuencia, además que el mismo niño se va a sentir mal, entre otros argumentos que él me da para decirme que no. El quiere que sigamos con tratamientos, que intentemos la fecundación in vitro. Yo estoy cansada y me han dicho que no es lo más ético.
Yo quisiera que usted me ayudara a presentarle razones para adoptar o tal vez quitarme la idea porque él tiene razón.
María
Querida María:
Los riesgos que implica tener un hijo adoptado son los mismos que corremos todos los padres de familia, no importa si nuestros hijos se desarrollaron en el vientre de mamá (hijos biológicos) o en el corazón de ambos (hijos adoptados). ¿Quién te garantiza que los hijos biológicos no te darán problemas?
Tal vez tu esposo está influenciado por algunos artículos que relacionan genes específicos con violencia. La Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, publicó en 2008 los resultados de un estudio que mostró que el uno por ciento de la población tiene un gen relacionado con la conducta violenta. Se trata de una variación del gen MAOA conocida como 2R. El sociólogo Guang Guo, se preguntaba por qué algunos jóvenes que viven en vecindarios peligrosos o sin familia se convierten en criminales peligrosos y otros no. Encontró que aquellos que incursionaban en el crimen presentaban esta variación. Pero este mismo estudio concluye que el ambiente es mucho más importante para el desarrollo de estas conductas, que la sola tendencia marcada genéticamente.
La sociedad actual, que sabemos de sobra es individualista y egoísta, ha promovido la adopción como una forma más de "hacerme feliz” o más propiamente de "sentirme bien”. Es tal el grado de este fenómeno, que recientemente en Gran Bretaña se están rifando tratamientos de fecundación in vitro, donación de óvulos y cirugías reproductivas. El hombre quiere erigirse en creador, amo de la vida y de la muerte y por eso piensa así: "Primero promovemos que la sexualidad no tenga que ver con procreación sino solo con placer, luego evitamos que los hijos se engendren (son una carga), pero si son engendrados podemos evitar que nazcan y si no pudimos evitarlo y nacen, arrancaremos su inocencia cuanto antes (que se independicen rapidito). Y si por otra parte, aumentan las parejas con problemas de esterilidad, nosotros podemos hacer niños a su medida”.
La decisión de adoptar a un bebé es de la pareja. Padre y madre deben estar convencidos de que amarán a un ser humano con todo lo que amar significa. No se adopta a un niño para autocomplacencia. No se trata de un juguete o capricho. Se trata de un ejercicio de amor. Yo quiero darle a un niño el don de la familia. Muy diferente actitud a la de aquel que dice: yo quiero un niño para que me haga feliz.
He escuchado decenas de testimonios de hombres y mujeres que fueron adoptados. ¡Son felices! Son fuente de orgullo para sus padres y hermanos. Ellos agradecen a sus padres por la decisión de haberlos elegido para darles familia. Son personas que hoy están haciendo bien y trabajan a favor de la vida. No dudo que también existen aquellos que han representado dolores de cabeza para sus padres adoptivos y han provocado sufrimiento entrañable. Pero, ¿no es verdad que los hijos propios son tantas veces fuente de preocupaciones y dolor?
Si el riesgo es amar, ¡tómalo!
Lupita Venegas/Psicóloga www.valoraradio.org Meche Covarrubias D'Acosta Valora, Conciencia en los medios A.C. www.valora-ac.org
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