ROMPE EL CÍRCULO DEL DESÁNIMO Hola Lupita Mi nombre es Mariana y tengo 26 años. Soltera y sin pareja. Vivo en casa de mi papá. Mi madre murió hace tres semanas y me siento muy desubicada. Además perdí mi empleo. En fin, estoy desanimada, mi autoestima esta por los suelos, bueno estoy aprendiendo a ser mas paciente y convivir con mi papá que es un hermoso señor, total me siento sin fuerzas, traigo en mi cabeza la idea de que para qué vivimos o hacemos la lucha si de todas maneras vamos a morir, no lo expreso abiertamente o por lo menos no me comporto negativa enfrente de los demás, no sé de dónde agarrarme. ¿Podré salir de este desánimo? Estuve deprimida hace unos años y creo que caeré en depresión nuevamente. Valiente Mariana: Dale tiempo al tiempo. Estás en pleno proceso de duelo y es muy normal todo lo que sientes. Eres una mujer muy valiente. Estás viviendo interiormente una tormenta emocional y ante los demás eres fuerte, pero si no estás bien anclada, esta gran tormenta puede arrastrarte lejos de puerto seguro y hacerte naufragar. Las sagradas escrituras citan a María con una actitud digna de ser imitada: "Ella guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc. 2,19). Tuvo que enfrentar momentos difíciles e inexplicables, pero en su interior estaba la fuente de su valor: confianza absoluta en Dios. El ancla de María era esta certeza. La misma que has de buscar en este momento. Una relación íntima con Jesucristo. Conócelo, vívelo y transmítelo. Todo lo demás se irá dando en forma y tiempo. Cuando una persona se encuentra desanimada y al borde de una depresión franca, está siguiendo los criterios de la desconfianza. En este momento se da la oportunidad que el enemigo aprovecha para alejarla del camino al cielo. El dice muchas mentiras que quiere que aniden en su mente: "No valgo nada, es mejor morirme, no vale la pena vivir, nunca llegaré a nada, nunca me saldrá bien, nadie me ama, nadie se interesa en mí, mi situación es desesperante, soy un total fracaso, nadie me puede ayudar, etc.” La desconfianza desaparece cuando dejas de alimentarla. La palabra de Dios nos convoca: "Sometamos todo pensamiento humano a Cristo, para que lo obedezca a Él” (2Cor. 10, 5). Si necesitas ayuda de un psiquiatra o psicólogo, adelante, pero pon en primerísimo lugar una ayuda espiritual: platica con un buen sacerdote, inscríbete a un cursillo de cristiandad, intégrate a un grupo de apostolado, toma unas clases de Biblia o haz un taller de oración.
Organiza tu tiempo de modo que a lo largo del día siempre estés haciendo algo que te enorgullezca. Piensa por ejemplo: ¿Cuánto tiempo de amor le daré a mi padre hoy?, ¿cómo voy a ayudar a mi hermana con sus hijos o en este pendiente que ella tiene?, ¿de qué manera me demuestro que me quiero a mí misma–hago ejercicio, leo algo que me hace crecer, escucho música agradable-? ¿Cómo es mi relación con Dios? Una luciérnaga sólo da luz cuando está en vuelo. Decídete a conquistar la felicidad para la cual has sido hecha. Haz un plan de acción sencillo y alcanzable y no dejes de llevarlo a cabo cada día. Si algo te falla alguna vez, vuelve a empezar.
Lupita Venegas/Psicóloga valora_ac@hotmail.com Meche Covarrubias D'Acosta Valora, Conciencia en los medios A.C. www.valora-ac.org
|