Ser auténtico es... Lic. Lupita: Soy un joven normal de 17 años. No me quise poner traje para una boda y parecía que era adicto o algo grave por la forma en que se enojaron mis padres. Yo solo quiero ser yo mismo y no monigote de mi familia. No quiero entrar en drogas o consumir alcohol pero en mi casa no valoran eso. Cómo puedo hacerle para convencer a mis padres de que no me traten como convicto sólo por vestirme a mi manera. ¿O es que debo ceder aunque me anule a mí mismo? Joaquín
Hola Joaquín: Recibo con alegría tu carta y tu inquietud. Me encanta escuchar en los jóvenes ese deseo de ser auténticos pues esta es la misión que todos tenemos. Tienes razón al expresar que tus padres no valoran aquellas cosas positivas en ti y que ponen demasiado acento en tu presencia consiguiendo con esto hacerte sentir incomprendido y no querido. Recuerdo una ocasión en que una madre proponía a su hija la ropa que podía usar para un evento familiar; ella con indignación le respondió: "no quiero llevar vestido, ¡déjame ser!”. La madre preguntó enseguida: "déjame ser ¿qué?” y la joven grita: "déjame ser yo misma”. Los jóvenes buscan ser auténticos. Cuando decimos que un cuadro o una obra de arte es "auténtica”, queremos expresar que esa pieza pertenece sin duda alguna a su creador. "Es un Goya, un Tiziano”. Y esto significa que hay rasgos únicos, características innegables, que sólo pueden pertenecer a dichos autores. Quién entonces es un joven auténtico. Es aquel cuyas características y hábitos reflejan sin duda alguna que son creaturas de Dios y que tienen dignidad de hijos de rey. No creas que por ir a una reunión vestido de forma inadecuada entonces demuestras que "eres tú mismo”. En realidad lo que demuestras es que solo te importas a ti mismo. Santo Tomás de Aquino afirmaba que aquel que no se preocupa por tener una presencia agradable ante los demás, en el fondo es un egoísta. Esto no significa que debas ser igual que tus padres y hermanos, tú tomarás tus decisiones y definirás tus gustos, pero tomando en cuenta por amor y respeto a quienes te dieron la vida, aquellos detalles que sabes que les honrarán. Recordemos que somos seres "para los demás”. Dios nos hizo para convivir, compartir y servir. Las normas sociales surgen para lograr una sana armonía entre los habitantes de una población. Tus padres no cometen un error al invitarte a respetar esas buenas y sanas costumbres que tanto hemos olvidado: evitar decir groserías frente a las damas, agradecer por las atenciones recibidas, ceder el asiento a una mujer o persona mayor, acudir limpios y con buen arreglo al trabajo, ser puntuales, vestir adecuadamente en cada ocasión, etc. Tú eres un ser humano y eso te da una gran dignidad. Llevas en ti un tesoro y es necesario que tu imagen exterior hable claramente de lo que llevas dentro. Un regalo valioso nunca se presenta en papel de estraza. Mejora tu presencia por amor a tus padres y sé creativo al mantener tu propio estilo.
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